Crítica técnica de Morrigan, lo nuevo de CHILDREN OF BODOM

14/10/2015
Por Fran Vegas
 

El pasado 23 de septiembre los finlandeses CHILDREN OF BODOM estrenaban single junto a un nuevo videoclip que no dejaba indiferente a los fans. Morrigan, dirigido por el ya veterano Patric Ullaeus, se presentaba como una pieza distinta en algunos aspectos a los títulos visuales que preceden a los abanderados del lago más siniestro de Espoo.
 
El guión
 
Morrigan comienza con una sucesión de escenarios que entre sí no parecen albergar una gran relación espacio temporal, pero que por ese mismo hecho se visten con un cierto tinte onírico. Un chico rubio y tatuado, que a lo largo del vídeo se nos mostrará como el protagonista, se estremece en pesadillas, se desplaza aturdido en un desierto, nos muestra su cuerpo cubierto de sangre en primeros planos y es golpeado mientras una venda le impide ver a su agresor.
En esta intermitencia también podemos apreciar breves planos que muestran una especie de escenario compuesto por conexiones nerviosas, entre las cuales aparece flotando. Estos desembocan en otro mundo onírico, donde se puede ver al mismo chico luchando contra un encapuchado. A partir de este punto, entra en escena un tercer personaje en otro mundo irreal: Morrigan. Una chica vestida de negro de la que emanan cuervos que comienzan a sobrevolar todos los planos posteriores. Finalmente, la lucha entre ambos personajes tiene su desenlace en un bosque, donde Morrigan lanza una rama al protagonista con la que logra la victoria sobre su agresor.
 
¿Y la banda?
 
Y en toda esta historia, ¿dónde están los integrantes de Children of Bodom? Sencillamente, no aparecen. De hecho, parece que tampoco aparecieron durante las fases de la producción junto al director. Según cuenta Henkka Seppälä, bajista de la banda, en una entrevista para music.mxdwn.com: “solo le contamos lo que queríamos. Quiero decir, le contamos la historia, le pasamos la canción y la letra. Y después él hizo el vídeo”.  Una “filosofía” que seguro alabó el director, aunque el rodaje tomase cinco días.
 
Esta decisión coincide con el debut de Antti Wirman como guitarrista en sustitución de Roope Latvala, aunque parece ser que solo para los directos. Puede que Antti aún esté en periodo de prueba, o puede que haya sido una solución desesperada; igualmente, puede ser un motivo por el cual se produzca esta decisión de hacer un videoclip sin mostrar al grupo, ya que aún no se sabe bien quiénes lo compondrán en adelante.
 
Y no es la única coincidencia en el plano director-cambio de integrantes. Allá por 2004, un ahora mítico “Trashed, lost and strungout” fue rodado por el mismo director, siendo hasta “Morrigan”, el único videoclip hecho por él para COB. Y fue en “Trashed, lost and strungout” donde podíamos ver por primera vez a un recién estrenado Roope Latvala durante otro posible período de prueba para la banda. De hecho, en todo el metraje, sólo vemos dos planos de un segundo cada uno dedicados al rostro del, ya leyenda por entonces, Roope (3:03 y 3:13).
 
Dirección artística
 
Las imágenes, muy en la línea cinemática de Ullaeus, contemplan algunos de los matices visuales de COB, haciendo lógica la relación vídeo/grupo sin necesidad de integrantes.
El más remarcable es sin duda el ser encapuchado, una versión modernizada del reaper que hace las veces de imagotipo de la banda. Además, en la parte final del videoclip, el bosque usado como localización nos evoca en cierta manera al videoclip de “Everytime I die”
 
Morrigan                                                                                             Everytime I die

 

Además, hay ciertos cambios en el color de la escena que hacen que la colorimetría se asemeje aún más a la de este videoclip.
 
Morrigan                                                                                             Everytime I die
En otro tipo de plano, la colorimetría vuelve a resultarnos familiar con algunos de los lanzamientos de COB. Aquel mundo irreal donde protagonista y antagonista mantienen un cuerpo a cuerpo está vestido por una casi escala de grises con todos violáceos y azules. Efecto que ya usó la banda en videoclips como “Needled 24/7” o, más recientemente, “Transference”.

                  Needled 24/7                                                   Morrigan                                               Transference                 
 
Una escala cromática ante todo buscada, como podemos ver en algunas imágenes del making of ofrecidas por el propio director en su cuenta oficial de Instagram, donde se recurre al croma para conseguir un efecto 100% manejable y controlable (si se hace bien).


Y ya que salen los actores a escena, cabría mencionar las molestias tomadas desde casting para encontrar a Viktor Larson (protagonista), luchador de los MMA y a Otman Boujrad (antagonista) del equipo nacional sueco de Thai Boxing, con objeto de recrear auténticas escenas de combate ante la cámara, aunque los planos tal vez demasiado cortos no hayan favorecido sobremanera esta preocupación.
 
Otros efectos que podemos mencionar son el cuervo utilizado en primer plano y plano detalle mediante 3D, con un resultado no muy fiel, más por el modelaje que por la iluminación.


Pese a alguna que otra tara de postproducción, el despliegue de medios ha comprendido desde drones hasta equipo sumergible, así como escenarios comprendidos entre Suecia y Estados Unidos, según cuenta Ullaeus en songfacts.com.
 
Un proyecto que ha durado tres semanas y que ha contado con la inspiración de la diosa celta de la muerte y la destrucción para sustituir los bruscos giros de muñeca de Laiho a través del mástil o su ESP personalizada. Sin duda, una decisión que sustituye de forma bastante elegante (pero no sabemos si efectiva) los cambios que posiblemente marquen hacia un futuro cercano la formación de la banda.
 
 

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