Crónica: FAUSTO TARANTO llenan de arte la Cochera Cabaret de Málaga (27-01-18)

02/02/2018
 
 


Ese sábado estuvo marcado en la agenda musical malagueña por ser uno de los primeros grandes eventos del año. La visita de FAUSTO TARANTO despertaba gran interés dentro de la escena metal malagueña, como lo demostraron las más de 200 personas presentes en la sala.

La selección de la Cochera Cabaret para esta actuación no dejó a nadie indiferente, ya que la sala es perfecta con un escenario amplio y un buen juego de luces, pero más que nada destaca por su buen sonido. Así que todo estaba preparado para una velada de las que hacen afición.

 
Sonó la introducción y la banda saltó uno a uno al escenario. Y entre ráfagas de guitarras comenzaron con Y no duela, muchos tenían cierto resquemor por el toque flamenco que le da ese toque diferente a la banda, pensando que la banda harían flamenco con un toque de metal, pero en ese mismo instante todas las dudas sobre el directo de la banda se esfumaron. Era puro metal, guitarras gruesas, batería aplastante, y el tan especial timbre de voz de Ihmaele, que dieron vida a un setlist que combinaba canciones de su primer trabajo con los del nuevo El reflejo del espanto
 
 
Tras un segundo tema como es Se apodera Ihmaele daba las gracias al público por la acogida con un “Nos tratáis mejor que en nuestra propia casa”. Quini quien empezó con una coleta, después de un cuantos cabezazos hizo volar sus rastas encima del escenario, una actitud impagable. Por el otro lado del escenario Paco Luque, quizás menos explosivo, pero dejando una imagen de solidez y potencia. El trabajo a la percusión realizado por Adrián se mantenía impecable, marcando ritmos complejos tanto sencillos como complejos con la misma facilidad. En cuanto al bajo a cargo de Miguel daba una textura más pesada a las canciones con su ritmo. Pero sin duda es el carisma de Ihmaele lo que termina de llenar el escenario, este chico tiene un aura particular que lo distingue de cualquier otro cantante de metal, puro arte sobre el escenario.

Tal como Paco Luque nos contó en una entrevista previa realizada unas horas antes del inicio del concierto y que podréis leer próximamente en esta web, las canciones de su último trabajo son un complemento perfecto a las canciones de El circulo primitivo, permitiendo jugar con ellas en directo para conseguir un setlist a la medida de cada concierto. Junto a la ya nombrada Y no duela, le suceden Se apodera y Los llantos, ralentizando parcialmente un tempo que volvió a explotar con Malos días
 
 
Siguió el show explosivo con un Paco Luque desatado, repartiendo riffs y solos impecables a diestro y siniestro. Miguel tampoco se quedó quieto, llegando incluso a chocar con Ihmaele. Con un impecable, potente y trallero consiguieron que el público se lo pasase bomba, interactuando con la banda constantemente, respondiendo con palmas en varias canciones. Como bien decía Ihmaele, FAUSTO repartió "leña canastera", sin dejar tregua. 
 
El único respiro se produjo durante la Introducción al naufragio que Quini interpretó con un teclado. Pero duraría poco, pues como la tormenta que precede a la calma, volverían de nuevo a la senda de la potencia. En la recta final nos damos cuenta que FAUSTO TARANTO no dejó nada al azar y desde De espera y de boca, seguido de un tema ya clásico como es Por amarrarme, consiguió dejar al público cautivado, con Ihmaele impresionante. 
 
 
 
 
Como bien dice la misma canción que eligieron para terminar su actuación, “...se acabó...” La banda se retiró con A capa y espada, canción que dio vida a su primer vídeo convirtiéndose en uno de los temas que a día de hoy es de los más conocidos por el gran público, pero no hay dudas que con el paso del tiempo otros temas le harán competencia.

Después de 90 minutos de música, la banda se retiró bajo la aclamación de los asistentes, de un público congregado esta noche en la Cochera Cabaret que era un crisol de lo más variopinto, contando desde rockeros clásicos, heavys de toda la vida o gente con gustos más modernos. Pero también gente ajena a la escena atraída por la apuesta original de la banda, lejana de apuestas más comerciales, aunque eso sí, repleta de música lista para conquistar a los oyentes de mente más abierta.


Llenos de humildad, los chicos tras retirarse del escenario, estuvieron un largo rato con su público sacándose fotos, charlando, y firmando discos. Esos detalles se agradecen y también hacen más grande a una banda que ya de por si no está falta de talento.
 

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