Crónica: STRAVANGANZZA en Granada (Sala Industrial Copera, 24-2-18)

20/03/2018
Texto y fotografías por José Emilio Paqué

Al igual que su vuelta a los escenarios tras un parón indefinido de siete años, la visita de STRAVAGANZZA a tierras de la Alhambra no estaba exenta de expectación, despertando la bestia dormida en muchos de sus antiguos seguidores. y es que la ocasión lo merecía, pues el retorno de una banda sin complejos como es esta siempre es de agradecer.
 
Bien es sabido que tanto en los tiempos en los que asombrara a muchos con SARATOGA y posteriormente en solitario como L3O o LEO JIMENEZ, son muchos los "leos" incondicionales que hoy tiene el cantante. Y en esta ocasión STRAVAGANZZA no iba a ser menos, convertida ya en una banda de culto.
 
 
Cuando llegamos ya se podía ver fuera una cola para entrar a la sala que daba la vuelta a la manzana antes de la apertura de puertas. Como la afluencia era alta y la gente seguía llegando, el comienzo del espectáculo se fue demorando un poco, cosa que benefició a los más rezagados, que pudieron verlo en su totalidad. Poco a poco la sala fue comenzando a estar menos vacía, el murmullo crecía y los nervios y las emociones comenzaban a estar a flor de piel.
 
A las diez menos cuarto, con el humo inundando el escenario, salían los primeros actores a escena: Eloy Terrero "Mr Maligno" a los teclados, la soprano Beatriz Albert y el violinista Sergio Ramírez, sin duda unos acompañantes de lujo para el grupo.
 

 

Como en toda obra dramática se levantó el telón y comenzó el Primer Acto, cargado de emociones y sentimientos, con Farina, Mar y Naty (las Stravadanzzers como ellos las llaman) de espaldas al público, que lentamente como el Ave Fénix comenzaron a desplegar sus alas mientras la grave voz de la intro retumbaba en toda la sala.

Saltaron entre humo al escenario los cinco pesos pesados de la música para comenzar un lamento lleno de tristeza y desesperación con Dios, que nos sumió en un infierno interno donde Leo consiguió ponernos la piel de gallina con sus agudos Y en soledad me lamento la precedió, con las Stravadanzzers luciendo las cadenas de un mundo decadente acompañado del dolor de Mi tempestad, con un Pepe Herrero que supo plasmarlo a la perfección en un solo de guitarra genial con su nueva y flamante Les Paul.
 

 

Tras una breve introducción que puso punto final al Primer Acto, junto a un gran solo de Zarina, dio continuación al Segundo, sirviendo de preludio a ese Miedo irracional que rápidamente fue calmado por la sinfónica Pasión, donde unas Musas del Arte armadas con violín y pincel supieron inspirar al grupo, metiéndolo de lleno en el concierto. Mientras tanto en un esfuerzo de acercarse todo lo posible al público, Leo acabaría posteriormente sentado en el suelo mientras nos transmitía esa emoción al cantar.

 

 
El frenesí de la inspiración dio paso a la Desilusión y al posterior Dolor, donde otra vez un mágnifico frontman como es Leo Jiménez, haciendo un derroche de ese feedback con el público, tras un "Quien recuerda ese disco llamado Sentimientos...", consiguió cantar a capella las primeras líneas de esta canción, a la que se sumaron el resto del grupo, con un Patricio Babasasa que supo plasmar el mensaje de esta en su propio rostro a la perfección.
 
 
 
Con algo de Nostalgia, el maestro Pepe Herrero soltó su guitarra para volver a dejar fluir su magia a través de las notas del piano, acompañado de esa inconfundible y conmovedora voz que nos erizó de nuevo el vello a los asistentes. Volvió el maestro de vuelta a las seis cuerdas y haciéndose cargo de nuevo el gran Mr. Maligno a los teclados. Como viene siendo habitual, no pudieron dejar pasar la oportunidad de tocar una gran versión, hecha ya prácticamente suya, como es Hijo de la Luna, de Mecano. Sublime como siempre.
 
 
Con la Intro del Tercer Acto y la performance de las bailarinas, esta vez convertidas en un Séquito de Muerte llegábamos al ecuador del espectáculo, que comenzaba igual que el disco que da nombre a este. La cosa se puso seria y Leo se quitó la gabardina para cantar La grandiosa Deja de llorar, tras la cual volvió a alimentar esa conexión con los asistentes con un "¿Lo estáis pasando bien? ¿Lo estáis pasando bien? Pues nosotros mejor".

Como bien hemos dicho, el cambio de vestuario nos trajo de nuevo a la Bestia que se desató en la potente Grande, y la posterior Mascara de seducción, donde el gran Carlos Expósito hizo de la suyas a los bombos, bien acompañado en el ritmo por el gran guitarrista Migueloud Ontiveros.
 
 
El tercer acto comenzaba a morir, por lo que Leo aprovechó para presentar a todo el equipo, incluido Antonio, encargado de la mesa de sonido. No faltó Tanke y Copra que todavía no habían hecho acto de presencia. Arrancaron con Requiem, donde la muerte se paseaba por el escenario al son de la música, se convirtió en la antesala de Inmortal, volviendo a deleitarnos con ese dueto mágico formado por Pepe al piano y Leo con su cálida voz, que pusieron final a otro acto más, donde los gritos de "Leo, Leo..." y posteriormente "Stravaganzza, Stravaganzza..." resonaron en toda la sala.
 
La última Intro del Cuarto Acto se convertía en el principio del fin, con la experimental Cuestión de fe y Sin amar, donde volvieron a salir de nuevo las tres damas, esta vez armadas con paraguas. Impotencia II sirvió para disfrutar de otra de los grandes momentos de la noche, donde Corpa formó dúo, haciéndose cargo de la parte vocal más bestia.
 
 
Un millón de sueños y la bella balada a doble tiempo Raíces, donde hicieron aparición por última vez las musas de Stravaganzza marchando fúnebremente con candiles ante nuestros ojos, sirvieron para finalizar el último acto al son de las palmas del público, dejando posteriormente el escenario la banda.
 
Estaba claro que el público quería más, por lo que no les costo mucho a Tanke y Corpa, convertidos temporalmente en protagonistas sobre el escenario, levantar al público pidiendo más, de tal manera que el grupo encantado saltó de nuevo para rematar la faena con dos sorprendentes versiones: Vivir así es morir del gran Camilo Sesto y Eloise de Tino Casal, que pusieron el broche final a una noche mágica.
 

 

Un regreso espectacular lleno de magia, en una ciudad mágica ya de por sí como es Granada, donde el espectacular esfuerzo de la banda, tanto a nivel de espectáculo como a nivel humano y logístico, tuvo como resultado el numeroso y gran apoyo del público, entregado en cuerpo y alma durante todo el concierto. Es de agradecer como siempre la apuesta de Tras la cortina producciones apostando de nuevo por un show original que sin duda dejó muchas bocas abiertas esa noche.

 
Setlist:
 

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