La banda riojana nos brindó una gran noche de heavy metal, presentando un setlist impecable donde brillaron muchos más temas antiguos que de sus últimos discos. TIERRA SANTA rozaron el lleno el sábado 17 en la sala Penélope de Madrid, que una vez más se quedó pequeña para el sonido, aunque, por desgracia, no para el público.

Desde el comienzo, tanto la batería como el bajo se escucharon muy bien, con nitidez y fuerza. También estuvo a un gran nivel el teclado, y la voz se escuchó perfectamente. El gran problema llegó con las guitarras. Estas mantuvieron su fuerza, pero al comienzo no se escucharon bien los elaborados punteos ni los solos. No fue hasta un rato después cuando ya pudimos apreciar ambas cosas, y aún así en algunos momentos flaqueaba, sobre todo con los solos de Eduardo Zamora.

Más allá de la calidad del sonido, los músicos estuvieron a la altura. El cantante, Ángel San Juan, mantuvo un buen nivel, aunque esos agudos grabados en el estudio le requerían un gran esfuerzo. Por otra parte, se mostró muy cómodo con la guitarra, ejecutando a la perfección todos los temas. Lo mismo podemos decir de Eduardo, que también se entregó encima del escenario.

Juanan San Martín, al teclado, también actuó sin ningún problema, aunque hay que reconocer que hubo momentos en los que el sonido hizo que sus notas y acordes pasaran inadvertidos. Mención aparte para el bajo de Roberto Gonzalo. Un sonido contundente, de gran calidad e impecable. A ello le sumamos la actuación de David Carrica. El batería, como es habitual, jugaba con sus baquetas y arengaba al público, bien poniéndose de pie o bien con el bombo, provocando cánticos por parte de la gente.

Y esta es una de las cosas que más se echan de menos en un show como el del pasado sábado. Algo más de interacción con el público no estaría mal, aunque eso no impidió que este estuviera entregado desde el principio. Y no era para menos, ya que empezar con un tema como “Tierras de Leyenda», levanta el ánimo a cualquiera. Al acabar cada canción, unos instantes de silencio o una breve presentación daban paso a la siguiente, por lo que no vimos ninguna unión entre temas. A pesar de ello, el ritmo no paró, ni si quiera cuando hicieron su primera despedida, ya que el descanso fue muy breve. Parecía que la sala tenía prisa por acabar con el concierto para poder pinchar música comercial y llenarla de gente pagando 10 euros por la entrada.

Entrando en materia, vamos con lo más positivo de la noche, el setlist. La elección de los temas fue idónea, casi parecía que estábamos en la gira de Sangre de Reyes, del que cayeron cinco cortes. El inicio, como ya hemos dicho, se le encargó a todo un himno: “Tierras de Leyenda». Y ahí ya pudimos escuchar las primeras voces a flor de piel, cantando como una sola. Ángel estuvo muy acertado, pues los estribillos eran para su público, que no se saltaba ni una sílaba a la hora de cantar mientras alzaban los cuernos.

Los primeros temas se vivieron como una especie de repaso a su historia, ya que interpretaron algunos de los que dan nombre a sus discos. Tras el primero, llegó «Sangre de Reyes», cuyo primer estribillo, con esas mismas palabras, retumbó en todas las paredes de la sala Penélope. Fueron seguidas por otras como la rápida «Indomable», que hizo que todo el público moviera la cabeza, o «Legendario», todo un clásico. A esto se añade la que da nombre a su último álbum, «Mi Nombre Será Leyenda», y también «Apocalipsis».

No fue el único de sus últimos discos, pues también pudimos escuchar el primer corte del trabajo Apocalipsis, «Nerón». Siempre se agradecen más los temas antiguos, pero hay que decir que el público cantó cada uno de ellos, independientemente del disco al que pertenecieran. Aún así, se oían más las voces y se sentía una mayor emoción cuando comenzaban los acordes de «Séptima Estrella», por ejemplo. Del mismo modo, los pelos se ponían de punta cuando le llegaba el turno a «David y el Gigante», «Juana de Arco», «Pegaso» o «La Sombra de la Bestia».

Como se puede comprobar fue un gran día para el Sangre de Reyes, pero no se quedó atrás el Tierras de Leyenda, ya que no podía faltar la sensible y emocionante «Una Juventud Perdida» o «La Momia», con esa música que recuerda al mundo egipcio. También hubo hueco para «El canto de las Sirenas» y Caminos de Fuego tuvo su representación con «La Leyenda del Holandés Errante».

Entrando en la recta final del concierto se pudieron oír otros himnos como es el caso de «Alas de Fuego» o de «El Bastón del Diablo», con la que resonaron a gran volumen los versos «¿Dónde están aquellos que sufren?, ¿dónde están?». Como no podía ser de otra forma, también al final se escuchó «La Canción del Pirata» al completo, su tema más famoso y conocido, que además fue el elegido para cerrar este setlist de maravilla seleccionado por TIERRA SANTA. Algunos nos quedamos con las ganas de ver algo de Medieval, sobre todo un cierre con su canción homónima, «Tierra Santa», que habría puesto el broche de oro a la noche.

En cualquier caso, los riojanos pusieron todo en el escenario, lo que se notó y fue respondido por parte de los fans. No cabe duda de que el nombre de TIERRA SANTA es leyenda en el heavy metal español, y este concierto confirma que lo seguirá siendo.