Aportes técnicos: Ginés Martínez
Fotografías: Pilaria Shephard 

Lo malo de los conciertos entre semana siempre es lo mismo: choque total con los horarios de trabajo, clase y demás quehaceres rutinarios. Un choque que provoca con total exactitud y precisión los odiados retrasos. Un asunto tan habitual que una vez más volvió a suceder el jueves 22 de septiembre con el concierto de TÝR en Murcia en la Garaje Beat Club donde fueron teloneados por los valencianos NETHERTALE.
 
La noche murciana era apacible pero calurosa, una costumbre también típica de esta zona del territorio español. No es de extrañar que durante los conciertos ambos grupos hicieran referencia a nuestro clima pegajoso y húmedo. Pero, no nos adelantemos a los acontecimientos.
Después de resolver un pequeño conflicto relacionado con los pases de prensa nos adentramos de lleno en el sonido envolvente de NETHERTALE, a pesar de habernos perdido las tres primeras canciones (“Ad Inferos”, “Black Arts Creation” y “Nebulas Funebris”). 
 
Desde Benidorm llegaron NETHERTALE a los que pillamos justo empezando el tema “The  Kraken”. Una canción que iba directa a los tímpanos y pertenece a su segundo LP Beast Of The Nether. Destacaron en su interpretación el ritmo muy marcado de la batería  de Dani Molina y la ferocidad del bajo tocado por Granja. 
 
Poco a poco el público; que iba aumentando en número; resucitaba lentamente de su letargo de jueves y animaba a los NETHERTALE a proseguir con su brutal descarga. Una descarga que continuó con “Bleeding Sails” y “Crown Of The Seven Pt.II: The Beast”. No faltaron por supuesto las presentaciones irónicas de los temas de mano de su vocalista Jabo García: “una lenta, una baladita…”; y los saludos al «Supremo»: “me cago en Dios”. Sin olvidar tampoco lo que ya os mencionaba al inicio: “En Murcia hace un calor de la hostia. Se mete hasta dónde hace aire acondicionado. ¿Qué hacéis? ¿Os habéis portado mal con la naturaleza?”.
 
Inmersos en la inopia que nos inducía la potencia de NETHERTALE nos dejamos conquistar y arrastrar por los tentáculos de la bestia. Una bestia que nos llevó directos hasta nuestra perdición con un sonido pesado pero lo bastante claro durante toda la actuación de los valencianos. De ese modo, nos hallamos en medio de los brutales riffs de guitarra de Antonio Alonso en “Calafate” y el gran dominio vocal de Jabo en “Bake-Kujira”. 
 

Vosotros vais a ser de los primeros en escuchar estos temillas que van a formar parte del próximo LP”: nos adelantó el cantante antes de que comenzaran a sonar los primeros acordes de “Demigod”. Un tema brutal que promete hacer las delicias de los amantes del Death Metal más fiero. Así como “Lords Of The Nether”. Sin embargo, el público necesitó de una llamada de atención por parte de Jabo: “Venga coño. ¿Sois tres o qué?”. Y aunque logró lo esperado poco quedaba ya de la actuación de NETHERTALE en la Garaje. El final acechaba y los tentáculos de la bestia volvían a su escondite…

 
Unearth” fue el cierre de un show cargado de buen sonido, fiereza y brutalidad. Tanto tuvo de estos tres aspectos que Granja cambió su bajo de cuatro cuerdas por uno de cinco; al igual que Antonio Alonso que se apoderó de la guitarra de siete. Una combinación brutal que hizo reventar la Garaje en cuestión de minutos. Unos últimos minutos bestiales donde descubrimos una cosa: éramos presas de la bestia. Y lo seríamos para siempre.

NETHERTALE abandonó el escenario y nosotros la sala para aprovechar la media hora de descanso que se nos brindaba con la intención de tomar algo de cena. Y francamente así lo hicimos pero lo que aconteció después nos asombró a todos…No solo TÝR empezó con total puntualidad, sino ¡qué lo hizo antes de tiempo! Es por ello que nos perdimos las tres primeras canciones y nos dimos varios golpes contra la pared más cercana. ¿Desde cuándo se empieza antes un concierto? ¿Serán costumbres propias de la gente del Norte? Nunca lo sabremos solo que nos quedamos con las ganas de escuchar: “Gandkvaedi Tróndar”, “Sinklars Vísa”, “By The Sword In My Hand” y parte de “Hold The Heathen Hammer High”.

 
 
A pesar de los jaleos que han rodeado las últimas giras de TÝR, el concierto de la Garaje así como todo su “Iberian Tour” se cumplió con total precisión. No está de mal recordar que la banda ha sufrido boicot por parte de organizaciones animalistas ya que su vocalista y guitarra, Heri Joensen está involucrado en las matanzas de calderones en las Islas Feroe. Sin embargo, no es asunto nuestro opinar sobre este tema ya que cada uno ha de tener su opinión. Volvamos al concierto.
 
Blood Of Heroes” fue la primera y deliciosa canción que presenciamos los que llegamos tarde. Nadie podría olvidar la melodía y ritmo de estos temas que te enganchan ya en la primera escucha. Tal y como debe suceder con todo single, incluso en el caso de un subgénero como es el que cosechan estos feroeses oscilante entre el Heavy Metal, el Progressive Metal y algunos tintes de Folk/Viking Metal y Power Metal.
 
Una vez terminaron de sonar los acordes de “Blood Of Heroes”, las voces majestuosas y místicas de TÝR y sus samplers entonaron las primeras frases de “Grindavísan”. Con él seguían repasando su último trabajo: el LP de 2013 Valkyria. Fue durante aquellos instantes en los que servidora vivió aquella especie de nudo de estómago. Muchos me entenderéis. Esa sensación mágica y abrumadora que se apodera de vosotros cuando veis; por fin; en directo a una de vuestras bandas favoritas. Y por favor, que no os engañe nadie: los que nos dedicamos a esto y más profesionalmente al Periodismo (como es mi caso particular) también somos personas y fans.
 
Teniendo lo anterior en claro pero siendo objetiva llegó uno de los momentos clave de la noche para muchos: “Regin Smidur”. Esa canción tan sumamente mística, astral y todos los objetivos intempestivos que se os puedan pasar por la cabeza. Sí TÝR había logrado su particular atmósfera musical con este tema, esta se incrementó de manera brutal inundando todos nuestros sentidos.
 
A pesar de que la atmósfera de TÝR fuera mágica y el sonido bastante correcto, es necesario remarcar la poca alegría y expresividad de los integrantes del grupo. Puede que estuvieran demasiado concentrados en interpretar a la perfección sus temas pero solamente su bajista Gunz sonreía al público, se movía e instaba a pasárselo bien. No es que tengamos nada en contra de la poca expresividad pero sí es necesario admitir que alguna sonrisica por parte de Heri Joensen y Terji Skibenæs no hubieran estado de más.
 
Dejando atrás ese aspecto, la sala se llenó considerablemente y todos coreaban al unísono (y eso  que lo hacían en feroes o danés) las letras de los gigantes de las Feroe. Algunos hasta se aventuraron en pedir un Drumm Solo que por desgracia no les fue servido. Sin embargo, todos parecían contentos con “Ramund Hin Unge”, “Turid Torkilsdottir” y “Lady Of The Slain”.
 
La fuerza vikinga y más progre se apoderó de nosotros con “Tróndur Í Gotu” a través de sus coros, de la velocidad de sus guitarras y el ritmo imperativo de la batería. Pero aún quedaba mucho más música y algo más pesada con el inicio de “Wings Of Time” del disco Ragnarok de 2006. Quizás una época mucho más Viking que la actual de TÝR.

Los minutos trascurrían con fuerza entre gritos, riffs de guitarra, el sonido de la batería y la gravedad del bajo. Todo ello empañado por las letras en inglés de “Mare Of My Night” y “Hail To The Hammer”. Dos de los cortes más veloces de los de las Feroe y correspondientes a su último disco Valkyria y el primero, How Far To Asgaard respectivamente.
 
Todo parecía acabarse con “By The Light Of The Northern Star” pero al público no le amedrantaba esa posibilidad. Todos estaban inmersos en las frías costas de las Feroe y en sus gélidos páramos. Todo ello con espada en mano y con el espíritu henchido de orgullo y satisfacción. Preparados para asumir el final de una intensa, mística y directa batalla.
 
Para sorpresa de todos TÝR abandonó el escenario sin mediar palabras. Alarmados los vikingos españoles; y alguno que otro extranjero; entonaron su plegaria a los dioses TÝR: “One more time, one more song”. Una oración que fue escuchada ya que de entre las sombras, las figuras de los nórdicos portaban dos últimas canciones para cerrar su primera visita a Murcia: “Hall Of Freedom” y “Shadow Of The Swastika”.  

Dos prórrogas bien servidas, interpretadas y sobre todo recibidas. Y así entre sonidos vikingos, astrales, intensos y fieros los instrumentos y voces de TÝR se fueron apagando. Un sonido que se fundió en silencio una vez que la última frase fue cantada: “The shadow of the Swastika by fools’ fears now for far too long has been cast”. Y tal como se fundió esa sombra, se fundió el sonido. Desapareció. Como los TÝR que no se molestaron en despedirse, un detalle algo feo. Sin embargo, ya sin ellos sombre el escenario y con el sonido de fondo de la sala más de uno se fue preguntándose: ¿Cómo hubiera sido vivir en aquella época? ¿Podría haber sido un buen vikingo? Quién sabe, la cuestión es que los dioses nos sonrieron y nosotros nos fuimos con un deseo. Queremos más de TÝR. Queremos más esencia nórdica.

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