Crónica y fotografías por Pilaria Shephard
 

Una vez más era de noche en la capital española. Madrid estaba abrigada por el manto estrellado y reinaba el imperante y habitual bullicio de la actividad nocturna. Y lo supimos porque cuando llegamos a la Sala Phantom, ubicada en la calle Echegaray, que estaba copada de bares, pubs y demás locales, la gente iba y venía. Aunque para nuestro disgusto tuvimos que esperar demasiado tiempo hasta que llegó la ansiada apertura de puertas, prácticamente una hora.

 

En aquella velada actuarían primero y como teloneros THE AFTERMATH, en el que se supuso que era su primer concierto en sala. Sin embargo, los que nos habían invitado eran los vallisoletanos HIJOS DEL TERCER ACORDE. Una grupo de Folk-Rock bastante cañero que nos harían gozar de una buena dosis de originalidad musical. Mas no adelantemos detalles. 

 
La Sala Phatom era lo que todos conocemos como «antro». Un sitio pequeño, estrecho y para mi gusto demasiado oscuro, razón que ya os adelanto que explica la oscuridad de las propias fotografías. Sin embargo, eso no dificultó la actuación de HIJOS DEL TERCER ACORDE, excepto por el tema del espacio. En tres filas tuvieron que dividirse los siete miembros para poder coger todos en el minúsculo escenario. Aunque en definitiva lo lograron.
 
Una pequeña introducción instrumental nos mostraba de qué pasta están hechos los vallisoletanos. «Buenas noches Madrid» gritaba Javi Malone, vocalista de la banda. Acto seguido «Generación Deriva» empezaba a sonar. Un tema bastante cercano al Rock Urbano y que personalmente me recordó bastante a algunos de los sonidos propios de la Movida Madrileña.
 
Ricardo dejó a un lado el teclado y se sacó una guitarra acústica para acompañar «La canción del local».  Un tema muy rocanrollero que tal y como nos explicó Javi iba dedicado al local: «Este tema es para los locales de ensayo. Ensayos de esos en los que te falta un cable o se te cae el local a cachos».


Después de esta divertida pieza en forma de súplica a una señora disfrutamos de una muestra de compañerismo y simpatía con las bromas que HIJOS DEL TERCER ACORDE se dedicaron entre ellos mientras se preparaban para la siguiente canción. «Richi también es limitado» comentaba uno de los miembros a lo que Víctor, vientos de HID3A, respondía que era una de las puyas habituales.

Entre canción y broma hubo tiempo para que sonara el tradicional «Cumpleaños Feliz» de Parchís y que los vallisoletanos dedicaron a su amiga y seguidora de la banda Luna Cántor que subió un rato al escenario. Aprovecharon también la ocasión para agradecer la asistencia a todos sus compatriotas que los siguieron hasta Madrid. Pero la música parecía inquieta y comenzó a hormiguear en los dedos de HID3A así que no se enrollaron más y continuaron con el setlist.

«Después de ese pequeño momento de desfase» comentó Javi, agarró  el mástil de la guitarra acústica y de su garganta brotaron las primeras notas de «El Buen soldado». Canción donde el violín de Guillermo nos deleitó con un solo cargado de emoción y sentimiento. También pudimos volver a escuchar la flauta de Víctor al final de «El Buen soldado» cuyas notas fueron fusionándose con el silencio hasta que este lo invadió todo.


«Vamos a volar un poquito Madrid. Este tema además se lo dedicamos a todos los laguneros presentes en la sala» aseguraba Javi que no dejó de interactuar en ningún instante con un público bastante animado. Y francamente era difícil no estar animado con temas como «Soñador de Oficina», donde Ricardo sacó a relucir su saxofón y Guillermo dejó el violín para agarrar la mandolina.

«Estamos cambiando los juguetes un momento por favor…» comentaba Guillermo. No obstante, el clima festivo proseguía en la Phantom y después de soñar en la ciudad HIJOS DEL TERCER ACORDE nos regalaron un pequeño momento musical. Víctor procedió a presentarlo y resultó ser un tema instrumental llamado «Andro». Una canción que dedicó a sus compañeros de CUÉLEBRE (dónde también toca el didgeridoo) y donde colaboró Gato con su bihuela ucraniana. En definitiva toda una delicia auditiva.

El show continuaba, porque estaba resultando todo un show pero de los buenos. Los jaleos que tenían los HID3A con el escenario eran dignos de ver ya que estoy segura de que tuvieron que agobiarse en más de una ocasión. «Estamos construyendo nuestra estructura…Ahora os voy a pedir que estéis calladitos» solicitaba Javi a un público que no destacó precisamente por ser silencioso.  Acto seguido «Imposters» se apoderó del escenario. La versión del tema «Little By Little» de The Fratellis entusiasmó a más de uno.

«Tenemos un trípode que es muy riguroso con la gravedad y bueno…Un poco de paciencia» comentó Guillermo justificando las dificultades que estaban experimentando por culpa del espacio. Pero bueno no hubo ningún problema grave y «Viaje a la nada» sonó a la perfección en una sala que francamente dio más de lo esperado. Pero bueno, que el buen rollo dominaba y por eso Javi invitó al escenario a una chica que resultó ser la ganadora del póster firmado por HID3A. Fue entonces cuando ella se subió a las tablas y conversó con el vocalista mientras el «Blues de los Hijos» era interpretado por los vallisoletanos y un efímero invitado amigo del nuevo guitarra (Rodri) que también tocó la seis cuerdas.

«Zombis en el centro comercial» fue sin lugar a dudas uno de los puntos clave del setlist de  HIJOS DEL TERCER ACORDE, además de un tema completamente hilarante y gracioso. Javi se llevó una vez más el premio de frontman y showman del año y comenzó la canción como si de una poesía se tratase. En esos instantes parecíamos hallarnos ante una banda de juglares y trovadores de la Edad Media. Tema en el que además Víctor usó una vez más el arpa de boca para terminar sacando los sonidos más graves de su didgeridoo. Por su parte, Guille arrancó agudos sonidos a su mandolina, Ricardo sacó brillo una vez más al saxofón y Javi se apoderó nuevamente de la guitarra.


Las idas y venidas instrumentales de HIJOS DEL TERCER ACORDE alimentaron aún más el concepto que se dibujaba la mente de algunos cuando los veíamos actuar: «Originalidad». Originalidad en estado puro ya que hoy día podemos disfrutar de mucho Folk Metal pero de poco Folk Rock y más con estos tintes tan del Rock and Roll de los inicios o incluso de los toques de blues y Rock Urbano. En conclusión, un auténtico cóctel que provocó el movimiento de pies de más de uno y de los más valientes, de caderas.

«Hijos del Tercer Acorde» era el preludio del final. La flauta de Víctor abría un tema intenso, divertido y cargado de sentimiento. De vez en cuando esa tímida flauta se convertía en la protagonista y el resto de instrumentos enmudecían ensimismados. El bajo de Jack y la batería de Luis servían de base ideal para una canción cuyo estribillo era: «Solo necesitamos cerveza y Rock and Roll». Fue además el momento idóneo para la presentación de todos y cada uno de los miembros.

«Me gustaría ir despidiendo esta gira que nos ha dado grandes alegrías como estar aquí hoy con vosotros» comentaba Javi que sin duda para una servidora resultó ser un frontman de diez durante toda la actuación. «The Wall» fue entonces el cierre definitivo. Una versión del famoso «The Wall» de Pink Floyd que sonó de maravilla y que además fue acompañada por la zanfona de Yhandros Huergo. Un tema en el que destacó Rodri a las seis cuerdas así como el curioso toque del didgeridoo y del saxofón.

HIJOS DEL TERCER ACORDE se despidieron tranquilamente, no sin antes la oportuna foto de grupo junto con todo el público. Los vallisoletanos abandonaron el escenario recibiendo el pertinente aplauso. Poco a poco la sala se fue vaciando pero aún en la distancia, incluso cuando nos subimos en el cercanías las notas resonaban en nuestra cabeza. La dosis de originalidad pareció quedarse prendida en nosotros y bueno, llegamos a casa y tuvimos que despertar.