Hay noches y noches, y esta es de las que hacen historia, bien es sabido que la escena metal de Málaga tiene un toque oscuro extremo, y dichos aficionados son fieles. Los Goetieros fieles seguidores de las Goetia Sessions aguantan los que les eches, pero lo que más les gusta son las cosas oscuras, el death, el screamo, o el doom… y esta velada tenía todo los ingredientes para saciar estas ganas.
El drunkometro esta vez me ha fallado, ya que no tuve problemas para tomar algo antes del concierto, o quizás es que llegué muy pronto, pero en general no denotaba el movimiento de otras ocasiones, y me dejó preocupado.
Se acercó la hora y en las afueras de la sala me encuentro a Miguel, Antonio y Alberto de Santo Rostro, que se están comiendo un trozo de pizza. Nos saludamos, pero de manera breve ya que no quiero interrumpirles.

Una vez dentro, se ve un poco de movimiento y el panorama se hace más alentador, pero me concentro en el escenario en el que aparecen Maribel y las huestes de GRAJO, y se hizo de noche, oscuridad total, solo brillando un cuarteto en las tablas de la Velvet. Me dejo embaucar por los cantos de sirenas, y no importa si no conozco la banda ni sus temas, me dejo arrastrar de derecha a izquierda pendiente solo de las sensaciones que transmite esa banda. Me encuentro como en un sueño. La verdad la experiencia ha sido espectacular, y solo espero volver a repetirlo. Quizás de aquí a que vuelva a verlos no vuelva a escuchar su música, pero no importa, a veces es mejor dejarse llevar por sensaciones inesperadas, y salir del camino seguro. 

 
 
 
 
Un corto (muy corto cambio) y entra SANTO ROSTRO, y es en este momento que me doy cuenta que la sala está casi llena, mas de 100 almas están al pie del altar del Santo Rostro, dispuestos a comulgar, y entregarse. Entraron con “Cut my hand”, y a partir de allí encadenaron temas de su nuevo trabajo y de los anteriores. La voz de Antonio con tanto eco, y muy aguda, soltando gritos de poseso me tiene fascinado. Solo tengo ojos para él, aunque durante los solos ya Miguel consigue captar mi atención, está tal como lo recuerdo, sufriendo cada acorde, cada punteo, un espectáculo. Como anteriormente me impacta los solos muy blues, que crean un contraste, y obligan al oyente a estar atento en todo momento. Es cierto que este género me hace salir de mi zona de confort, al igual que con la música de GRAJO, a veces es bueno dejarse llevar hacia terrenos desconocidos, hacia sonidos que no son los que dominas.
 
 
  
 
Esta noche he vuelto a nacer y dedicaré mi vida al servicio del Santo Rostro, y del Molusco Grajo, estas dos bandas han cambiado mi visión de la música, y de un plumazo rompieron todos los esquemas que tenía como seguros. Os recomiendo vivir esta experiencia, y nada volverá a ser como antes.