Texto por Nuria Linares
Fotografías por Gema Rojo
y
Archivo oficial de Tuska

¡Bienvenidos de nuevo a TUSKA!
 
Hoy queremos contaros todo lo que aconteció durante el sábado 1 de julio, día que despertaba más cálido y soleado y que prometía mucho más.
 
Comenzábamos la segunda jornada del festival muy ilusionados: si el primer día ya había sido intenso, el segundo estaba aún más cargado de buenas vibraciones. El recinto abría sus puertas de nuevo a las dos de la tarde, esperando la asistencia de miles de personas.
 

Debido a un pequeño percance con el transporte público, no pudimos asistir a los dos primeros conciertos. Se trataban de las bandas Lik y Alabama Kush, de blackened rock y stoner con influencias progresivas, respectivamente. Pero llegamos a tiempo para asistir al directo de AVATARIUM.

Los suecos iniciaban la actividad en el Väkevä Stage, el cual estaba hasta la bandera. Un grupo con una marcada influencia americana y algunos toques sureños. Tenían presencia, aunque fueron demasiado estáticos sobre las tablas. Los ritmos eran melódicos a la vez que contundentes «pecando» de ser riffs bastante lineales, en mi opinión. Jennie-Ann Smith tenía una voz muy interesante, aunque el registro que mostraba en el directo no destacaba por su amplitud.

 
Para ser la primera vez que disfrutaba de un directo de esta banda, pasaron sin pena ni gloria para mí, aunque tal y como pudimos observar, contentaron a muchísimos de los allí presentes.
 
A continuación nos dirigíamos al Radio Rock Stage para ver a IMPALED NAZARENE. Su black/death metal resultó ser de lo más extremo del festival, con ritmos rápidos propios del estilo, aunque a pesar de ello, no pudimos apreciar demasiado movimiento sobre el escenario. Por otra parte, mantuvieron una interacción bastante buena con el público, que llegaba casi hasta el Väkevä Stage. Incluso vimos a mucha gente apoyada en las vallas, dentro de los espacios habilitados para el consumo de alcohol, disfrutando del directo de los fineses y respondiendo a cada una de las palabras que les dirigían.
 
 
La puesta en escena, sin embargo, no era demasiado elaborada, aunque realmente funcionaba a pesar de ser primera hora de la tarde, ya que la atmósfera para un grupo de estas características, pienso que funciona mejor de noche, cuando se puede sacar más partido a la iluminación del escenario. En ocasiones también se escuchaban acoples de los instrumentos, lo que hacía que el sonido perdiera calidad, pero en general el directo fue bastante entretenido.
 
 
PAARA fueron los siguientes en pasar por mi libreta. Después de haber calentado los oídos con Impaled Nazarene, nos encontramos buceando en más metal extremo. Esta banda de black metal natural de Finlandia fue otra de las grandes sorpresas que pudimos ver en el Inferno Stage. Se desenvolvían en una atmósfera muy espectral, por lo que este escenario interior les vino como anillo al dedo.
 
 
Lo primero que llamó mi atención fue el gutural del cantante principal que, junto a los rápidos riffs y ritmos de batería, contrastaban mucho con el lado más melódico de sus composiciones, a cargo de la voz femenina. Aunque secundaria, provocaba un fuerte efecto hipnótico junto a los sonidos atmosféricos que eran puramente fantasmagóricos. También pudimos apreciar ciertos elementos folk que restaban pesadez a su black metal. En definitiva, podría decir que Paara fue uno de esos descubrimientos que no se olvidan fácilmente.
 
 
Los legendarios MOKOMA, otra banda de renombre local, nos esperaban en el escenario Väkevä. Ya de camino, había cientos de fans reclamando el thrash metal de los fineses. ¡La gran expectación de los asistentes explotaba en mucho movimiento y vítores casi ensordecedores!
 
 
Este gran reclamo nacional había logrado involucrar a gran parte de la audiencia en un moshpit tan potente, que podría atreverme a decir que presenciamos la mejor respuesta por parte del público en lo que llevábamos de festival. Fueron divertidos, provocadores, demoledores y cercanos: la de Mokoma fue una actuación de 10.
 
 
El final del directo de Mokoma coincidía exactamente con el comienzo del de TIMO RAUTIAINEN & TRIO NISKALAUKAUS, banda de la que nos habían hablado especialmente bien. Todo el mundo nos recomendaba que no nos perdiésemos su actuación por nada del mundo, así que tomamos rumbo al escenario Radio Rock descartando, muy a nuestro pesar, a Throes of Dawn en el Inferno Stage.

 

Según nos informaban, hacía ya bastante tiempo que Timo Rautiainen & Trio Niskalaukaus no tocaban su música en directo, por lo que aquello se trataba de un evento único. Además, el conjunto fue uno de los primeros en ofrecer heavy rock en un estilo puramente finés, contando por aquel entonces con Tuomas Holopainen entre sus filas, pianista y compositor de Nightwish. La cosa prometía.

Pero lo que vimos allí fue un espectáculo relativamente tranquilo a pesar de la cantidad de personas que habíamos decidido quedarnos en el Radio Rock Stage. Por otra parte, sus ritmos pegadizos nos mantenían allí bailoteando sin poder apartar la mirada. Esperaba más de este directo, pero tampoco puedo decir que no nos lo pasamos bien.

 
 
De nuevo cruzábamos a toda prisa el recinto de Tuska para volver al escenario Inferno porque había llegado la hora de SLEEP OF MONSTERS, un grupo muy conocido en la escena del occult rock y el post-punk victoriano. También provenientes de Helsinki, esta agrupación llamaba la atención por su número de vocalistas: cuatro con Ike Vil y las coristas, y juntos creaban unas texturas bastante llamativas.
 
Eran muy dinámicos sobre el escenario y su público respondía de la misma manera. Otra de las cosas que disfruté mucho de su música fue el uso de pandereta, algo que no habíamos visto en Tuska hasta ese momento. Por lo general, fue un concierto muy enérgico y diría que hasta las personas que no estén metidas en la vertiente gótica podrían disfrutar mucho de Sleep of Monsters.
 
 
Justo después nos dirigimos a la carpa del Väkevä para presenciar el concierto de LOST SOCIETY, una banda finesa de thrash metal. El escenario ya estaba abarrotado de gente para cuando llegamos, y al poco tiempo, las pantallas laterales ya mostraban otro moshpit de categoría.
 
 
Siendo thrash metal, no esperaba gran cosa del concierto para ser sincera, ya que es un género con el que no suelo contar en mi lista de reproducción, pero me vi gratamente sorprendida. Los riffs de guitarra de Lost Society actuaban como una droga para el público; efecto que nos contagiaron enseguida. Solo hay que escuchar esto para entenderlo:
 
 

A aquellas horas de la tarde solo éramos capaces de pensar en comida y la simple idea de una hamburguesa nos parecía mucho más suculenta que cualquier otro plan #sorrynotsorry. Mind Riot se quedaron en la estacada.

Una vez recargamos las pilas, salimos con el estómago lleno para ver a SOILWORK. Nuestras expectativas para con los suecos eran bastante altas debido, entre otras cosas, a su gran trayectoria. Llegamos al Radio Rock Stage, donde lo primero que se podía apreciar era un gran telón como fondo, premisa de lo que se convertiría en un gran concierto. Luces y sonido que, mezclados con la gran actitud y respuesta tanto de la banda como de los asistentes, fue algo que consiguió crear una atmósfera inmejorable.

Mucha gente los conoce y, los que hayan tenido la oportunidad de verlos, saben que el directo no decepciona. Tuvieron casi una hora para descargar su gran potencial e interpretar grandes temas. Bajo mi punto de vista, fue otro de los conciertos que se me hicieron cortos, pero como se suele decir… Lo bueno, si breve, dos veces bueno: un death metal melódico bien ejecutado en un directo crudo y potente.

 
 
Sin ni siquiera un minuto de diferencia, empezaban a tocar ELECTRIC WIZARD en el Väkevä, así que agradecimos que éste y el escenario principal estuvieran relativamente cerca. La gran mayoría de público dejaba atrás a Fear of Domination por estos gigantes del doom. Pero la verdad, me esperaba algo más de la actuación.
 
Este estilo de música es de tempo lento y de riffs repetitivos, por lo que no podemos esperar tanto movimiento sobre el escenario. Sin embargo, mis expectativas eran altas, quizás porque era la primera vez que les veía en directo. Pero tengo que confesar que me dejaron un poco fría. Pocas ideas me vinieron a la cabeza para anotar. Por supuesto, se veía claramente entre el público quiénes eran seguidores acérrimos de este género y de la banda porque su actitud era completamente distinta. Aun así, me alegré de sumar a estos ingleses a mi lista de grupos vistos en concierto.
 
 
Después de ver a una banda de renombre como Electric Wizard, la situación solo podía mejorar con la actuación de otros gigantes, pero esta vez del metal progresivo: AMORPHIS. Personalmente, les esperaba como agua de mayo porque tuve la oportunidad de verles la pasada nochevieja en el décimo aniversario de su disco «Eclipse». Solo que este concierto en Tuska fue oro puro.
 
 

En él vimos a un Tomi Joutsen súper desenvuelto y comprometido, como siempre, pero con un brillo especial en los ojos. Interpretaron un éxito tras otro y no se dejaron ninguno de los cortes que han hecho de Amorphis los grandes referentes que son hoy en día. Y si además añadimos fuego, la mezcla resultante es explosiva. Dejé mis notas aparte para vivir la experiencia sin perder detalle y poder transmitir estas palabras directamente desde el corazón.

En resumen, fue un directo con un sonido y un espectáculo brutales. Da lo mismo a qué parte del escenario dirijas tu mirada: vas a ver un claro ejemplo de metal en estado puro. De hecho, conocimos personas que nunca les habían visto antes y recomiendan a todo el mundo asistir a un concierto de Amorphis al menos una vez en la vida. Y yo no podría estar más de acuerdo.

 
 

Con los cabezas de cartel a menos de dos horas, siendo el concierto más largo del festival y tratándose de la gira de despedida de la banda, creí conveniente mantener nuestra ubicación a los pies del escenario Rock Radio, donde un gigantesco heartagram ya hacía acto de presencia. Por este motivo no asistimos a los conciertos de Demonztrator y Triptykon.

También pudimos leer en la página oficial que el número de asistentes fue de 14.500 personas aquel día, por lo que la afluencia de público era masiva. Y una de las razones de más peso fueron HIM. Es más, cuando comenzó el concierto presencié la mayor aglomeración de fotógrafos en el foso hasta el momento. ¡Fue algo digno de ver!

HIM saltaron al escenario con «Buried Alive by Love», un tema con el que suelen empezar sus directos. El setlist estuvo plagado de sus temas más aclamados más alguna que otra canción que hacía años que no tocaban, lo cual fue algo casi revolucionario para los fans. La mayor parte del movimiento estaba concentrado en el bajista (Mikko Paananen) y el guitarrista (Mikko Lindström), mostrando una compenetración sin igual. El resto de componentes se mostraban generalmente tranquilos, creando la sensación de concierto íntimo a pesar de la gran multitud que allí se congregaba.

La audiencia vibraba y coreaba en comunión un tema tras otro, y respondía al mínimo gesto del carismático Ville Valo. Sin embargo, el ambiente de hermandad que allí se vivía se vio interrumpido por un pequeño conflicto entre un par de personas que el personal de seguridad tuvo que sacar de entre el público. Esta sería la única nota negativa que nosotros pudimos ver a lo largo de estos dos días de festival.

Por lo demás, HIM destacaron por un sonido impecable y por crear una atmósfera mágica. Culminaron su actuación con un gran espectáculo de fuegos artificiales que iluminaron todo el cielo mientras sonaban los últimos compases de «When Love and Death Embrace». Cumplieron con todas las expectativas.

 
 

Aunque cansados, salimos del recinto con muy buenas sensaciones después de otro gran día de Tuska, impacientes por ver lo que nos deparaba el último.

 
¿Os apetece acompañarnos en el tramo final de nuestra aventura?
 
¡Muy pronto tendréis disponible la última crónica del festival! 
 
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