Texto por Nuria Linares
Fotografía por Archivo oficial de Tuska
 
 
¡ÚLTIMA PARADA!
 
Hoy despedimos nuestra serie de crónicas relativas al festival finés Tuska, ¡no sin antes hacer un repaso por lo que nos encontramos el domingo día 2 de julio!
 
Ahora sí, llegamos al final de nuestra aventura: nos preparamos para encarar la recta final del festival. ¿Nos acompañáis?
 
Último día. Pero no por ello menos importante. Ya teníamos cansancio acumulado, pero no perdíamos ni la ilusión ni las ganas de vivir una nueva jornada. Aunque ésta sería más corta que el resto, mantenía el mismo nivel de calidad en cuanto a bandas y organización. Veamos por qué.
 
Decidimos dar una vuelta por el recinto para ver que había cambiado en el ambiente después de dos días de trasnochar y fiesta post-festival. Lo primero que pudimos advertir es que había menos asistentes aquel día (a pesar de que el festival batió un récord de asistencia: se anunciaron oficialmente 37.000 personas). Por lo que bandas como Where’s My Bible o Amendfoil, encargadas de abrir de nuevo el Radio Rock y el Inferno Stage respectivamente, tuvieron un público mucho más tranquilo. Otra vuelta por la zona de merchandise mostraba un stand semidesnudo… Las ventas no habían ido mal precisamente.
 
En el Väkevä Stage sí que había más vida. Allí nos esperaba el directo de los fineses BATTLE BEAST, cargados de puro heavy metal además de un trabajo reciente en la calle («Bringer of Pain» – 17/2/2017). Salieron al escenario ante una gran cantidad de personas que les esperaban dispuestas a darlo todo.
 
Lo primero que atraía cientos de miradas era Noora Louhimo, una vocalista salvaje que desprendía un carisma digno de admirar. De hecho, más de una persona hablaba de ella como «la nueva Doro», como otra diva del metal de las que pocas quedan. Y puedo asegurar que eso es lo mínimo que te viene a la cabeza cuando le ves actuar. Demostró ser toda una profesional.
 
 

La escenografía estaba básicamente centrada en ella, incluyendo cambios de vestuario a propósito de la temática de cada canción, lo que hacía que la teatralidad encima de las tablas fuese remarcable. Además, muchos de los temas estaban realzados con chorros de aire al frente del escenario, lo que añadía toques de proporciones muy épicas. Para pulir la escenografía al máximo hubiese estado muy bien que los demás músicos se hubiesen unido a ella, porque parecían estar un poco al margen en este aspecto.

Sin duda, fueron otra de las grandes apuestas del festival. Gastaron un sonido envidiable, a la altura de la potencia vocal de Noora, y la interacción con el público fue especialmente buena porque fueron de los pocos grupos fineses que se comunicaban con la audiencia tanto en finés como en inglés. Incluso si el heavy metal no es de vuestros estilos preferidos como es mi caso, Battle Beast en directo es algo que no podéis perderos.

 
 

De nuevo, nos vimos en la obligación de elegir entre dos bandas que se solapaban. Y por la reacción del público, decidimos apostar por el escenario principal y perdernos el directo de The Raven Age.

Más personalidades conocidas del heavy metal seguían emergiendo del cartel de Tuska. En aquel momento era el turno de Udo Dirkschneider y su banda homónima: DIRKSCHNEIDER. Se apoderaron del escenario Radio Rock en un ambiente tranquilo, pero animado y no precisamente faltos de una buena audiencia.

 
 
Se mostraban ligeramente estáticos durante la actuación, aunque Udo interactuaba mucho con el público, ofreciendo el micrófono en numerosas ocasiones para que todos coreáramos al unísono. En términos generales, diría que fue un directo entretenido pero, desde mi punto de vista, no uno que destacara del festival.
 
 
Los siguientes en pasar por nuestro ojo analítico fueron los estadounidenses BARONESS, que coincidían de lleno con la banda Jimsonweed, y optamos por ellos. Baroness, que ocupaba la carpa del Väkevä, destacaba especialmente por sus destrezas vocales como conjunto y por sus ritmos pegadizos.
 
 
Cabe también destacar lo hipnótico de sus melodías y estrofas, que resultaban ser altamente adictivas e inteligentes. Lo mismo ocurría con sus temas más lentos. A pesar del fuerte accidente de tráfico que sufrieron en 2012, la banda demostró que sigue en plena forma y que no ha perdido fuerza alguna. Fue un directo en el que me dejé llevar mucho.
 
 
A continuación, uno de los conciertos que esperaba con mayor ilusión: APOCALYPTICA (plays Metallica by Four Cellos). He de reconocer que al principio no me atraía la idea de que tocaran solo canciones de Metallica, porque considero que tienen temas propios muy buenos. Pero lo que vi sobre el escenario me dejó estupefacta.
 
 
 
En todo lo que duró el festival, no vi un directo como aquel. De hecho, si tuviera que elegir el mejor, sería este. Si ya la presencia de los chelos y de aquella batería hecha de casi objetos cotidianos deleitaba la vista, ver a los músicos adueñarse de ellos y transmitir tanto con esa sencillez fue indescriptible. El sonido era simplemente abrumador y verles moverse por el escenario impactaba sobremanera. El público cantaba los temas de Metallica acompañando los instrumentos y respondía al 100%. Aún recuerdo el momento en el que tocaron «Nothing Else Matters» y se me eriza la piel. Si tenéis la oportunidad, no os perdáis a Apocalyptica por nada del mundo.
 
 
Sintiéndolo mucho, dejamos atrás a Oranssi Pazuzu después del directo de Apocalyptica para comer y sentarnos un poco. Pero volvimos al recinto a tiempo para ver a SONATA ARTICA, otra banda finesa que levanta pasiones. Allí en Väkevä vimos reunidos a una gran parte de los asistentes de aquel día, a pesar de que otros muchos ya se encontraban esperando a los cabeza de cartel y última banda del festival.
 
 

Sabían perfectamente cómo ganarse a su audiencia, sobre todo el vocalista, que animaba a todo el mundo desde cualquier parte del escenario. Era claramente perceptible en las miradas como el público se sumergía en el mundo de Sonata Artica. De hecho, llegó un momento que estaba más pendiente de las personas que me rodeaban que de la banda en sí. Y si una banda puede suscitar esas reacciones tan visibles en su público, es que merecen la pena.

MASTODON fueron los encargados de cerrar esta vigésima edición del festival Tuska frente a una aglomeración de personas considerable que además disfrutaba de una tarde cálida y soleada. Al fondo del escenario, la portada del «Emperor of Sand» se alzaba imponente esperando a recibir a los músicos.

Vimos una actuación muy enérgica, aunque ya se iba apreciando en el ambiente cierto atisbo de nostalgia ante el inminente cierre del festival. Aun así, Mastodon nos hizo olvidar que todo estaba a punto de finalizar, y todos nos entregábamos de lleno al directo. Fue una manera muy acertada por parte de la organización de cerrar Tuska, ya que se trata de una banda con nivel, con un gran sonido y que cuenta con una larga trayectoria a sus espaldas. Hizo bastante ameno el sentimiento agridulce de abandonar el recinto.

 

Desde Metal Korner agradecemos enormemente la oportunidad de cubrir este festival en una edición tan especial como aquella. Y ahora sí, nos despedimos de Tuska y de Finlandia contentos de haber vivido la experiencia, de haber conocido personas maravillosas y de haber trabajado en lo que tanto amamos: por y para la música.

 
Y a vosotros, queridos lectores, gracias por habernos acompañado a lo largo de estas crónicas. Ha sido un placer escribir para todos vosotros. 
 
¡Hasta el año que viene!