Por Lucy Hdl  y José Emilio Paqué
Reportaje fotográfico completo aquí.
 
«Mi tiempo señorías…»
 
Y por fin llegó el día… Hace tiempo que el maestro de Carabanchel anunció que colgaba las botas, o en este caso mejor dicho la guitarra. Después de cuarenta y seis años de carrera musical a sus espaldas, desde que dejara sus estudios universitarios para colgarse la guitarra, el prolífico cantante y guitarrista anunció su retirada de los escenarios con una gira nunca vista. 
 
Un artista de la talla de ROSENDO, con más de treinta discos y más de dos mil conciertos en su haber, se merecía una despedida por todo lo alto, como lo está siendo su última gira “Mi tiempo señorías…”, que lo ha llevado de forma triunfal a lo largo de todo nuestro territorio nacional. Como no podía ser menos, Granada fue una de las afortunadas, una ciudad que lo ha visto crecer como artista y  que a día de hoy es considerado como una leyenda del rock español.

 
 
La apertura de puertas aunque puntual fue un tanto caótica para nuestro equipo, que no para el público, ya que no dejaron entrar a la prensa hasta el último momento, que fue justo cuando terminó la actuación del encargado de abrir la noche: RODRIGO MERCADO. Pese a no poder cubrirlo de la manera que nos hubiera gustado, podemos decir que dio un buen espectáculo y cumplió su misión de animar el ambiente a su predecesor.
 
Por fin pudimos acceder al Palacio de los Deportes de Granada y alrededor de las 21:45 el maestro ROSENDO salió ante el público entre grandes ovaciones. Con unos vaqueros y una camiseta tan sobrios como su talante, lleno de simpatía y con su inseparable Fender Stratocaster, se enfrentó a un recinto lleno a rebosar, tan solo quedó libre una pequeña parte de la grada, pues en la pista no había un solo hueco. 
 
 
 
El show fue un espectáculo sonoro a la par que visual, ya que acompañaban a la actuación todo un despliegue de luces, láseres y focos que danzaban entre las imágenes de las grandes pantallas que se sostenían por encima del escenario. Todo ello produjo un cóctel perfecto que se vertió sobre el lugar.
 
Con el público entregado desde el primer momento, el mago de las seis cuerdas supo dar vida de nuevo a grandes canciones de su extensa discografía, tales como Aguanta el tipo, Por meter entre mis cosas la nariz, Cosita o El ganador, que sirvieron para romper el hielo ante el auditorio, haciendo un repaso a discos de su etapa más ochentera como Fuera de Lugar, …A las lombrices o Jugar al agua, entre otros. 
 
 
Un total de veinticinco temas que mantuvieron a una audiencia activa y expectante de principio a fin, entre las que destacaron la versión del tema No dudaría del desaparecido ANTONIO FLORES o un clásico como Mala vida, coreada al unísono por un mar de voces. No faltaron tampoco temas de su primera etapa con LEÑO como El tren, con la cual comenzó una recta final de lujo.
 
En lo que respecta al artista, menudo artista… ROSENDO estuvo al pie del cañón desde el primer momento y su interpretación fue perfecta. Ni un solo fallo en ningún sentido, ni con la guitarra ni con la voz, incluso entre el público hubo quién afirmó que “a sus años cantaba mejor que nunca”. A pesar de todo, supo moverse sobre el enorme escenario llenándolo con su presencia, siempre bien apoyado por Rafa J. Vegas, impecable también a las cuatro cuerdas y de Mariano Montero, culpable de que las canciones sonaran más duras que nunca gracias a su batería. Dos profesionales del más alto nivel.

 
El final fue apoteósico, cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de Flojos de pantalón, todo el pabellón estalló en una fiesta, mayor aún de la que se estaba viviendo hasta el momento. Grandes hits como Pan de higo o Masculino singular pusieron su granito de arena. En esta última, junto a Navegando, notamos a un ROSENDO algo más estático, quién sabe si algo fatigado por tan titánico esfuerzo o preparándose para lo que venía detrás. 
 
Después de dejar el escenario, tras un breve descanso (no más de un par de minutos) en el que el público requería su presencia de nuevo, tanto coreando su nombre como con frases como «Rosendo presidente«, el genio de Carabanchel volvió a salir a la pista con toda la energía recargada, dejándonos disfrutar de otros tres temas más, algunos de los favoritos de la audiencia, Maneras de vivir, Loco por incordiar y Agradecido.
  
Finalmente, terminó la actuación. El artista abandonó el escenario y los gritos del público eclipsaron el pabellón… «¡Otra! ¡Otra!» o «¡Rosendo! ¡Rosendo!«, fueron reclamos de la audiencia que obtuvieron su premio, consiguiendo que volviera una vez más; regalándonos un Qué Desilusión, también de Leño, con en el que dio todo lo que le quedaba. Se despidió con una magnífica ovación de todos y cada uno de los presentes, los cuales todavía estupefactos se negaban a abandonar el recinto. Sólo cuando comenzó a sonar la música ambiental preconcierto, comenzó el agridulce éxodo hacia el exterior del pabellón.
 
Nada más que decir, aparte de que fue una noche espectacular y una maravillosa actuación. Una oportunidad así no se tiene todos los días y se agradece el poder disfrutar de un músico de la categoría de ROSENDO. Fue una experiencia para recordar, sin duda, y una verdadera lástima que artistas así dejen los escenarios… aunque quién sabe, lo mismo ese fuego interno que hace tantos años lo encaminó hacia los escenarios, lo devuelva de nuevo a ellos. Si no, siempre nos quedará su legado: su música. 
 

Setlist:

1. Aguanta el tipo
2. Por meter entre mis cosas la nariz
3. Cada día
4. Muela la muela
5. Cosita
6. El ganador
7. Deja que les diga que no
8. No dudaría (ANTONIO FLORES)
9. Cuándo
10. Cúrame de espantos
11. No son gigantes
12. Mala vida
13. ¡Y dale!
14. Soy
15. Amaina tempestad
16. Vergüenza torera
17. El tren (LEÑO)
18. Flojos de pantalón
19. Masculino singular
20. Pan de higo
21. Navegando
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22. Agradecido
23. Loco Por incordiar
24. Maneras de vivir (LEÑO)
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25. Qué desilusión (LEÑO)