La primera banda se hace esperar, como es normal en estos conciertos de ámbito local. Uno sabe que ha acertado con la ubicación al ver que el bar de la esquina está abarrotado de melenudos y camisetas negras, que solo empiezan a desvanecerse una vez la primera canción ha empezado. Como anécdota señalable, me encuentro con más gente adolescente y joven de lo normal.

 

red juggernaut

Foto de Jara Solís

Ya dentro de la sala, RED JUGGERNAUT finalmente arranca con su primer tema. El power trío conformado por Captain Eagle, Wild Child y Dr. Owl se estrena con fuerza. Las dos primeras canciones salen como un rayo, haciendo que todo el que no se hubiera molestado en buscar “RED JUGGERNAUT” en Youtube se gire y se le atragante el buche de cerveza. Las luces y neones rojos alertan emergencia. No queda nervio del cuerpo sin exaltar.

 

El tercer tema, Human Tarjet, era una de las que la agrupación había publicado previamente en internet. Ya me gustó cuando la escuché a través de los monitores de mi PC, pero en directo sonó mejor aún. A la mitad llega un momento especialmente épico, ya que cambia a una especie de balada, cosa que provoca el alza de algunos mecheros en el público. Cuando de repente, Pablo hace entrar en erupción a su Ibanez con un sonido relampagueante ante el que la sala ruge al unísono. Después del solo, una breve pausa; un respiro. Y de pronto, la canción rompe con más fuerza que nunca.

 

Luego de que el cantante relate parte de la biografía del proyecto, el siguiente tema comienza y buena parte de los espectadores corea el riff de entrada. Si tuviera que definir este instrumental, sería con la palabra “explosivo”. Y potencial explosivo es lo que se mueve para entonces entre la audiencia: un mosh palpita impaciente, ¿quién lo despertará?

 

A continuación suena Mr. Magnum, que alberga toda la fuerza pegadiza que un temazo de glam metal pueda ostentar, es decir: infinito. La pose y el ancho porte del bajista dan un halo de seriedad y control al trío. Es un buen pegamento para que el resto no descarrile en el éxtasis melománico. La voz burlona de Captain Eagle no puede encajar mejor. Hace que cantar y tocar la batería al mismo tiempo parezca fácil. Y Wild Child, por su parte, no erra una nota. Ya no es sorpresa que la pista chille al comienzo de sus solos. Y tampoco que, al fin, el mosh  estalle. El pit es proporcional al tamaño del público, pero es agresivo; en el buen sentido.

 

El juggernaut carmesí baila entre el groove y el heavy, capaz de arrojar tanto contundentes bombas como inspiradoras melodías. Ese concepto heavy ochentero californiano que tanto recuerda a Racer X –entre otros- supone una apuesta muy original hoy en día y en España. A mi juicio, la mejor actuación de la noche.

 

cenizas del eden

Foto de José del Rey

 

El siguiente grupo en deleitarnos es CENIZAS DEL EDÉN, una combinación de thrash y groove metal de sonido moderno. La Even echa de menos en este momento la presencia del grupito de edad temprana que acudió principalmente a ver debutar a Pablo (Wild Child), de 19 años. Eso explica la falta de mosh pits durante esta segunda actuación. Sin embargo, los que optan por entrar en la sala lo viven entregados.

 

La Jaula del poder, track del álbum Sententia, acapara mi atención al romper, ya que me trae recuerdos del Powerslave de Iron Maiden. Luego la canción se toma una pausa funky para desembocar en un solo incendiario.

 

A continuación llega Peligro de extinción, que navega de unos extremos a otros creando una perturbadora sinfonía. Una pieza que lo tiene todo, como las cuerdas vocales de David GM, que le dan a todos los palos con elogiable técnica, desde el falsete hasta el gutural. Cosa que se ve en el siguiente tema, muy polivalente también. Empieza con una inquietante tranquilidad e implosiona en un ritmo épico y apisonador.

 

La parte instrumental de CENIZAS DEL EDÉN me recuerda mucho a Metallica y un poco a Lamb of God y Accept también. Buenas referencias; como Slayer, banda que inevitablemente se viene a la cabeza de uno al escuchar Arden. La Bay Area estaría orgullosa. Poco después el concierto finaliza y me salgo afuera a tomar el aire con buen sabor de boca, y eso que yo no soy muy fan del metal en español.

 

heroes must die

Foto de José del Rey

 

De postre, entra en escena HEROES MUST DIE (ex Hades), banda que combina elementos del heavy, power y metal progresivo. Discutible decisión la de colocarlos al final de la noche, ya que su música era la menos cañera, y buena parte del público -lleno de adrenalina por las dos actuaciones anteriores- desalojó el local. La jornada no era tan larga como para que a su término la gente estuviera cansada y deseosa de un respiro. Pero bueno, zapatero a sus zapatos; yo soy escritor, no promotor.

 

HEROES MUST DIE, la agrupación con miembros más veteranos del día, llevaba una producción más ambiciosa que el resto. Tenían una sinfonía y una narración de fondo, además de una especie de bailarina vestida a lo Príncipe de Persia que se contoneaba sensualmente muy pegada al cantante y protagonizaba actuaciones con atrezzo y todo. Una propuesta bastante original.

 

La música de fondo quedaba tan bien que cuando se paraba bruscamente entre una canción y otra, podía crear un silencio bastante incómodo. Dicha grabación, combinada con una instrumental ciertamente proggie, creaba atmósferas de ensueño, casi psicodélicas. Esto fue lo que más me gustó de su set, ya que, sinceramente, el trabajo vocal estuvo bastante deslucido; entre otras cosas, por la pésima pronunciación inglesa. Sin embargo, Mathesis sí que hizo un buen trabajo al teclado.

 

Otra cosa que me encantó de este grupo es su capacidad para deslizarse entre sonidos tenebrosos, épicos y oníricos. La canción Crucified, donde Kanina hizo un brillante trabajo a los parches, es buen exponente de ello.

 

Otro buen momento fue el cover de Primo Victoria de Sabaton, para el que llamaron refuerzos: un guitarrista con una camisa abotonada negra muy chula. Los fans de la militarista formación sueca, entre los que me incluyo, coreamos este himno del power metal con fuerza.

 

Poco más queda ya por mencionar de esta gran noche, aparte de la horrible música pop a lo Disney que a algún troll se le ocurrió poner a través de los altavoces de la sala al terminar todo. Si fue una broma, se alargó demasiado. Pero bueno, ni 3 horas seguidas de Hannah Montana podrían empañar la experiencia vivida este día.

Autores:

Redactor:

Rafael González de Lara