El jueves pasado tocaba volver a la sala La Riviera, a orillas del Manzanares para disfrutar con los grandes éxitos de THE HIVES y conocer un poco a su banda telonera BRATAKUS, gracias a Live Nation.

 

Los conciertos comenzaron a las 20:00 pero nosotros llegamos un poco tarde. En la calle había bastante ambiente con corros de gente tomándose unas cervezas al fresco haciendo tiempo para entrar más tarde.

 

Una vez dentro de la sala nos colocamos muy cerca del escenario, en segunda fila, para observar cómo se desenvolvían las escocesas BRATAKUS. Este grupo esta formado por las hermanas Brèagha y Onnagh Cuinn, quienes desde 2015 expresan su furioso punk rock con guitarra y bajo, acompañadas por una batería grabada.

 

Vi menos de la mitad de su actuación con temas como I Know nothing, su canción más popular en YouTube y una canción tradicional folk que versionaron, The Hearse song. Si empezaron puntuales, solo tocaron unos 25 minutos. La verdad es que su actuación no me acabó de gustar. No sonaron mal, pero no son lo mío.

 

Pasaron 45 minutos entre la marcha de BRATAKUS y el ingreso en el escenario de los cabezas de cartel, unos esperadísimos THE HIVES, que habían colgado el cartel de no hay billetes en Madrid, al igual que en Barcelona, Santiago de Compostela y el resto de la gira europea que están realizando presentando su The Death Of Randy Fitzsimmons.

 

Se retrasaron 10 minutos respecto al horario previsto, los ánimos ya estaban un poco exacerbados, pero la aparición de Howlin’ Pelle Almqvist (voz) Nicholaus Arson, Vigilante Carlstroem (guitarras), Chris Dangerous (batería) y The Johan and Only (bajo) hizo que todos empezáramos a vociferar y nada más sonar las primeras notas ya estabamos coreando Bogus Operandi, su primer trallazo de la noche.

El público entró en trance mientras temas viejos como Main Offender y Walk idiot walk entremezclados con nuevos como Rigor Mortis Radio iban taladrando nuestros oídos. Pelle se pasó más tiempo subido a la valla del público o a alguno de los altavoces de la sala que en el escenario propiamente dicho, para él (casi) todo era escenario incluida una de las barras laterales de la sala. Todas las miradas iban hacia él ya que además de estar continuamente junto a los espectadores hizo varios pequeños discursos mientras descansaban, aunque sin que se hicieran pesados los parones. En la mayoría de ellos comenzaba con “señoritas, señores y todos lo demás” o “ladies, gentlemen and the rest of you” cuando se cansaba de intentar hablar en español.

 

A partir del cuarto o quinto tema banda y publico estábamos sudando a mares. Hay que recordar que los suecos suelen actuar perfectamente trajeados y en Madrid no fue una excepción. Iban con chaquetas negras con rayos y corcheas y pantalones igualmente negros, además de camisas blancas y corbatas. La banda fue poco a poco quitándose las chaquetas y solo la aguantó hasta el final el friolero Vigilante Carlstroem.

 

Stick up sonó, es un tema relativamente tranquilo, antes del ciclón que supone Hate to Say I Told You So que probablemente fue el tema más movido de la noche, con un circle pit de buen tamaño que desembocó en varias personas haciendo crowdsurfing hacia el escenario.

 

Despues de este momento, el concierto bajó un poco de intensidad por parte del público. Parecía que la gente se había quedado relajada después de la descarga de Hate to say, pero era simplemente un alto en el camino para coger impulso con la traca final en forma de Countdown to Shutdown, otro de esos temas redondos que acostumbran a crear THE HIVES y que sin duda será de los fijos en futuras giras.

La banda se fue un par de minutos para volver de nuevo con intención de no hacer prisioneros. Se guardaron para el final un Come on! que debió resonar en todo Madrid y Tick tick boom tema que pausaron para hacernos agachar a todos antes de la explosión final.

El concierto, de apenas una hora, demostró que THE HIVES siguen en su mejor forma, ofreciendo un gran espectáculo que nos dejó con ganas de más.

Autores:

Redactor

Mattogrosso