Crónica de DÜNEDAIN y KILMARA «Follas menos que un bajista y das más por culo que un fotógrafo»

03/12/2015
Por Coraza


Llego a la sala y tras unos problemas con la acreditación, fruto de no leer los emails, puedo entrar a la mitad de la primera canción de Kilmara.

Era el último concierto de la banda con su cantante de toda la vida, el alemán Christian Wolfgang Kohl. Para hacer más especial su despedida, trajo unas cuantas sorpresas. Cantó en inglés, la lengua que predomina en las letras de la banda, alguna canción en castellano y en alemán, y daba las gracias al público en varios idiomas, aparte de estos tres, en catalán, portugués e italiano.

En mitad de algunas canciones contó con la colaboración de una chica, la que aparece en las camisetas y discos de Kilmara, una pelirroja muy sexy que bailó al ritmo de los instrumentos. Recibió halagos y gritos del público, pero a mí me gusta incluir una visión crítica en mis crónicas y dar otro punto de vista. No voy a mojarme, todos somos adultos y cada uno puede hacer lo que quiera para agradecer al público que los apoya, y eso incluye un espectáculo que lleve a que el suelo de la sala esté lleno de las babas de unos salidos.

Más tarde algunos de los anteriores miembros del grupo subieron al escenario, cantaron todos juntos una canción, y curiosamente todos eran ex bajistas. En 13 años la banda solo había cambiado de bajista, y el nuevo no se sabía todas las canciones, por lo que no podían tocar muchas canciones geniales en directo. De todas formas, todos siguen siendo muy amigos.

El público estaba eufórico, aunque éramos pocos, y el excelente sonido de la sala incrementa las ganas de seguir escuchando el directo, pero se tienen que marchar, lamentablemente. Si tuviera que quejarme de algo sería de unos pocos personajes del público, que entre el abuelo que te cuenta batallitas a pleno pulmón y los fotógrafos no hay que disfrute del concierto. De verdad, había demasiadas cámaras, móviles, palos de selfi, se hacía difícil verlos. Literalmente, algunos miraban el concierto a través de la pantalla, sin tener en cuenta de que el vídeo se oirá fatal. Encima, algunos de los fotógrafos daban empujones con tal de obtener la mejor instantánea. ¿Ahora resulta que tienen prioridad los que no ven el concierto y hacen fotos para que los que tampoco han ido, ni van a ir, puedan ver fotos y vídeos, y los que vamos por placer nos tenemos que joder? Sí, fui a pasármelo bien, no a hacer un puto trabajo. Y ya conozco a algunos de los que pululan por Barcelona: el que roba contenido redactado de otros blogs, el que hace entrevistas de tres preguntas, los que ocupan todo un lado del escenario para estar mirando el Facebook y el WhatsApp… lamentable. No es forma de tratar al grupo, al Alfa.

Después del magnífico trabajo de KILMARA y la cariñosa despedida del germano, DÜNEDAIN sube al escenario. Consigo ponerme en segunda fila, ya que la primera está reservada para fotógrafos y gente que ha ido a mirar el móvil.

La banda estrenaba vocalista, recientemente fichado por sus nuevos compañeros, y era la primera vez que cantaba en directo en Barcelona. Tony, histórico vocalista, guitarrista y autor de las letras no se sintió apartado, al contrario, dio mucha caña y como corista es magnífico. Carlos, el nuevo vocalista, es todo un showman. Dio saltos, corrió por el limitado escenario, hacía bromas con sus compañeros, movió el pedestal que sujeta el micrófono como un timón de barco, animaba a gritar al público, agradecieron que siempre que vienen a Barcelona esa noche se vuelve muy especial… Todo ello mientras tocaban temazos como Melancolía, Mi alma sigue en pie, Buscando el norte, El año de la rabia, Noche de sueños, Por los siglos de los siglos o La rosa negra. Hubo muchos golpes por parte de desconsiderados fotógrafos, pero a pesar de los aproximadamente 1000 golpes recibidos, me mantuve en pie.

Recuerdo que cada vez que miraba al escenario, o al buen público que se encontraba en el ala oeste de la pista, o reía o me emocionaba, y me pareció muy corto, aunque si hubiese durado 3 horas también me lo habría parecido. Veredicto: Gran concierto.

Llegó el momento de coger el metro e ir a celebrarlo con los que habían ido a otro concierto, pero que siempre te esperan, en la misma mesa del bar de siempre, con jarras en la mesa y un abrazo pendiente para el que te lo va a devolver. Me llevo un recuerdo fantástico, no será la última DÜNEDAIN, no lo será.

Como redactor, me gusta escribir de forma objetiva lo que mis ojos han contemplado. Sé que no todos los fotógrafos capturáis todo el directo pero me gustaría pediros por favor que limitéis el tiempo que dedicáis a hacer fotos y dejéis disfrutar el concierto a los fans, tal como a vosotros os gusta que nos hagamos a un lado para que hagáis una fotaza. Entre todos podemos hacer más respetable una pasión, y siempre con mucho respeto. La broma del título viene por un chiste que se oyó en la sala sobre los bajistas, y lo de los fotógrafos va por la minoría ruidosa que nada tiene que ver con los que buscan ser profesional.


Un cordial saludo, y hasta la próxima crónica.

 

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