Se me ocurren pocos regresos después de un periodo de inactividad tan especiales como el que ha protagonizado THE GHOST INSIDE. De hecho, es que no se me ocurre ninguno. Estar literalmente al borde de la muerte y ser capaz de volver a grabar un disco y tocar en directo con secuelas físicas importantes que siguen muy presentes revienta cualquier indicador de épica y superación imaginable. La música queda prácticamente en un segundo plano. Pero es que, encima, The Ghost Inside (homónimo, como tenía que ser), es un gran disco a la altura de lo mejor de la carrera de los californianos.

 

Todo iba a ser perfecto hasta hace unos días, cuando la banda de metalcore canceló súbitamente todos sus eventos de promoción. ¿La razón? La expulsión repentina del bajista Jim Riley, tan solo un día después de la publicación del disco. Unas palabras con tintes racistas pronunciadas por el bajista en 2015 parecen ser el motivo de la discordia (al menos, de forma oficial). Una verdadera lástima, ya que, más allá de si la decisión tomada es más o menos correcta, ensombrece una historia impecable de superación. Como si de una alegoría de la vida se tratase.

 

Lo que sí permanece inmutable es la música. The Ghost Inside es el quinto trabajo de esta banda de Los Ángeles, un clásico de la escena metalcore norteamericana que cuenta con una importante base de seguidores por todo el mundo. Publicado a través del mítico sello Epitaph, llega seis años después de su anterior Dear Youth, sin importantes variaciones en el sonido. Es el primero con el guitarrista rítmico Chris Davis y, obviamente, si no pasa nada, será el último con Jim Riley al bajo. De la producción se han encargado Will Putney y Jeremy McKinnon. Este último, vocalista de la banda A Day To Remember, lleva colaborando un par de trabajos atrás con la banda que completan Jonathan Vigil a la voz, Aaron Brooks a la guitarra y Andrew Tkaczyk a la batería, quien se las ha ingeniado para reaprender a tocar con una sola pierna y una lesión permanente en el hombro.

 

 

Todas aquellas ideas compositivas que el grupo fue acumulando durante su recuperación se han visto plasmadas en una batería de temas contundentes de gran gancho y efectividad. No cabe duda de que aquello que saben hacer, lo hacen realmente bien. A caballo entre el metalcore y el hardcore melódico, su sonido se torna más potente en este disco recordando a sus primeros trabajos. Títulos tan elocuentes como Still Alive o Begin Again dan pistas sobre la inevitable temática de las letras, siempre desde un prisma optimista y esperanzador. Pressure Point es un auténtico puñetazo en la cara, mientras que en cortes como Make Or Break o One Choice se nota la mano de McKinnon en los estribillos melódicos. La evolución de Phoenix Rise recuerda a la del clásico de la banda Engine 45, con ese viraje final hacia la catarsis melódica. Y ese final con Aftermath, uno de los mejores temas de este álbum homónimo, no podía ser más acertado.

 

THE GHOST INSIDE han vuelto a lo grande con su mejor disco hasta la fecha; un excelente trabajo enfocado a la rabia de los directos y a que acabemos con moretones por todo el cuerpo cuando por fin podamos disfrutar de ellos. Tan solo el hecho de poder escuchar material nuevo de la banda es un milagro y un regalo.

 

Tracklist:

1. 1333

2. Still Alive

3. The Outcast

4. Pressure Point

5. Overexposure

6. Make Or Break

7. Unseen

8. One Choice

9. Phoenix Rise

10. Begin Again

11. Aftermath

 

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Autores:

Redactor

Alberto Zambrano