Texto y fotografías: Rubén Montejo
El pasado 17 de octubre y gracias a la promotora Madness Live! nos dimos cita en la madrileña sala Nazca para presenciar una de las giras más jugosas e interesantes de este 2024. La mítica banda griega de death metal sinfónico SEPTICFLESH venía a presentarnos su último trabajo discográfico, llamado Modern Primitive, lanzado en 2022 a través de Nuclear Blast. Y no venía sola, qué va, si no bien acompañada de otras 3 bandas, bastante distantes entre sí estilísticamente.
Era la primera vez que visitaba la sala Nazca y me sorprendió muy gratamente. Es una sala muy próxima al estadio del Real Madrid, el Santiago Bernabéu. La sala tiene un aforo medio (calculo que sobre unas 400 o 500 personas), pero está todo muy cuidado: iluminación, sonido, ambientación, decoración… una grata sorpresa, la verdad. El trato de los profesionales trabajando en la sala fue estupendo, y el acceso y salida a la sala fluido y sin problemas. Puede que sea una de las salas de Madrid que disfrutan de mejor sonido y más me ha gustado, en términos generales.
Con una gran puntualidad se presentaba ante nosotros la banda encargada de abrir la noche, SCAR OF THE SUN, una banda procedente de Grecia totalmente desconocida para mí y formada en 2004. Su sonido, que podría englobarse dentro del groove, contenía bastante melodía y por momentos esos retazos melancólicos góticos, que le daban un punto bastante interesante. Eso sí, aunque la banda está formada hace 20 años, noté cierta inexperiencia tanto en la ejecución como en la actitud de la banda. Rigidez en un par de sus miembros hacían augurar un concierto aceptable pero sin destacar.
Su vocalista Terry Nikas dio un buen concierto, sobre todo en su actitud, arengando al público bastante a menudo. Eso sí, la voz melódica diría que debe de pulirla un poco, ya que en ciertas ocasiones se le iba un poco el tono. Mucho mejor en los guturales, la verdad. Sin duda el músico que más me llamó la atención fue uno de sus guitarristas que derrochó energía y buen hacer, sudó la camiseta sin duda y completó otras carencias de la banda, como la de su bajista Panagiotis que pecó de impasividad durante prácticamente todo el show. Destacó especialmente el tema Gravity, que me pareció bastante completo e interesante. Seguiremos la pista de este grupo.
Más tarde era el turno de OCEANS, una banda de metalcore con bastante melodía y experimentación en su sonido. Es de origen alemán y se formó en 2017. La puesta en escena fue bastante atractiva, con un interesante pie de micro que imitaba el tridente de Neptuno. Aunque la banda habla en sus letras sobre todo de problemas personales, desórdenes mentales y demás temática psicológica su apuesta visual es bastante diferente a lo que representa en su mensaje. Disfrutó de un muy buen sonido (realmente, como todas las bandas) y, sin duda, el peso de la banda la lleva sobre su espalda el vocalista Timo Schwämmlein ataviado de una espectacular sudadera (que nos hizo sudar a más de uno con solo verla) y con lentillas full-black porque la imagen también es importante en un concierto, por supuesto.
Su voz combinaba profundos guturales que rozaban el deathcore con unas partes super melódicas, muy comerciales incluso algo poperas. El contraste de matices es más que palpable y su actuación, junto a la del bajista Thomas fueron las más destacadas del show. Este último ejecutó unas líneas de bajo que daban mucho empaque al sonido de los alemanes. Las actuaciones de su guitarrista y batería fueron algo más comedidas, pero igualmente correctas. Buen concierto para amantes del metalcore experimental. Me sorprendió bastante que pese a ser una banda bastante joven, su actuación estuviera a tan alto nivel interpretativo. Buen concierto.
Tras ellos, EQUILIBRIUM hacía acto de presencia en una ya más que abarrotada Nazca. Pese a que la banda tiene ya un gran bagaje (se formaron en 2001) no me imaginaba que serían tantos los fans que fueron exclusivamente a verla a ella, siendo SEPTICFLESH un simple añadido. También de Alemania, su concierto fue el mejor de la noche respecto a actitud, pero el peor a nivel musical. Me explico. Por un lado, su energía desbordó la sala y crearon una atmósfera de comunión con el público que me sorprendió bastante. Recuerdo conocer su divertido folk metal con su mítico disco Sagas de 2008. La actitud de su vocalista era un espectáculo y su voz un torrente de guturales. Y es que aunque no te gustase la banda, era imposible no admitir cómo disfrutaba encima del escenario. El grupo se dio un baño de masas entre sus más acérrimos seguidores, la verdad.
Lo malo es que a nivel musical me pareció el más flojo. Es inexplicable hoy día que una banda en la que tiene tantísimo peso las orquestaciones e instrumentación folk en sus composiciones, no lleve ningún teclista o músico encargado de ejecutar esas partes. El sonido era bueno, nítido, pero vacío de sentimiento. Eché de menos un teclista que le diera un sonido más orgánico a los arreglos melódicos y orquestales de la banda. Si además de eso añades que la banda NO LLEVA BAJISTA… pues su actuación a nivel estrictamente musical, dejó que desear. No por la calidad o la ecualización, que eran buenísimos, si no por la ausencia de elementos ejecutados en directo tan importantes para una banda de sus características. Pese a eso, me gustó ya que fue un show divertido y dinámico.
Como colofón, llegaba el todopoderoso SEPTICFLESH. El grupo griego venía a presentar (tras su paso el año pasado en el Z LIVE! de Zamora) su reciente disco Modern Primitive, editado en 2022 de la mano de Nuclear Blast Records. Formada en 1990, es una banda mítica e innovadora dentro del death metal mezclado con elementos sinfónicos y la verdad es que no defraudó. Pude verla el año pasado en Zamora y, sin duda, en sala gana bastante enteros.
Comenzando con The Vampire From Nazareth y desgranando un muy completo setlist, poco a poco fue entrando en calor y mejorando su sonido. Y es que SEPTICFLESH también lleva lanzadas todas sus orquestaciones (como es lógico), pero eso no hace que suene artificial o fuera de escena. Todo lo contrario a la banda que tocó antes. Neuromancer y Pyramid God siguieron apretando al público en una sala hasta la bandera. La temperatura subía y como siempre, Spiros hizo de maestro de ceremonias perfecto. Su carisma es indiscutible y la compenetración con el público total. Además le arrea a las cuerdas de bajo bastante bien.
SEPTICFLESH interpretó varios temas de su nuevo trabajo, como también el single Hierophant, que sonó opresivo y con unas atmósferas muy oscuras. Dinos y Christos a las guitarras estuvieron muy bien, aunque tal vez la de este último estaba un poquito por encima respecto a volumen. Pese a eso no fue ningún problema para disfrutar el dúo de hachas griego que también estaba entregado y con un muy frecuente headbanging. Eché en falta por supuesto las voces limpias de Sotiris, pero tampoco tanto ya que el público las llenaba de una forma muy entregada.
Mención aparte a la bestia de la batería Krimh. De origen austríaco, se incorporó a SEPTICFLESH hace ya 10 años y ha participado en los dos últimos trabajos de la banda. Su técnica es impresionante y conoce perfectamente su instrumento, combinando con maestría los blast beats más death metal y extremos con otros patrones más contundentes y cercanos al groove, siempre creado esa atmósfera opresiva y devastadora. Siempre me recordó su técnica un poco a la de Duplantier de Gojira, la verdad. Un 10 para este grandísimo batería.
El show continuaba caldeando el ambiente hasta llegar poco a poco a la traca final con las apoteósicas Persepolis y Anubis, extraídas del que para mí es su mejor disco, Communion (2008). Para finalizar, Dark Art de su álbum Codex Omega (2017) ponía la guinda del pastel a un muy buen concierto. Repito que eché de menos la voz limpia en directo y por supuesto aunque las orquestaciones están muy bien integradas en su show, si el concierto fue un 8/10, poder ver a SEPTICFLESH con banda sinfónica completa y la voz limpia en directo elevaría la actuación a un 10/10. Sonido propio, carisma y muy buenas composiciones, ideales para cualquier amante del sonido extremo más oscuro y desvastador. Muy buen concierto.



















