Desde Málaga nos llega la tercera entrega de RED EYE, bajo el nombre de III y editado por Discos Macarras Records. Un viaje megalítico a través del stoner/doom hacia las profundidades de una elipse entre la vida, la reflexión y la mente.
Y es que desde el inicio con Sagitarius A*, nos dejan claro la intensidad de sus estructuras musicales, donde el bajo de Antonio Pérez es una mole destructora, las guitarras y la voz de Antonio Campos del Pino pone ese contrapunto de violencia, con unas tonalidades vocales agresivas y contundentes, para cerrar el trio la percusión, synths y voz de Pablo Terol, rocoso y potente.
Pero hay algo nuevo en RED EYE, su flexibilidad en la que exploran nuevos territorios y sonidos como ese punto que le otorgan a See Yourself, aunque la base stoner/doom sea la misma, las tonalidades y melodías vocales otorgan una luz inconmensurable a la canción, transformándola en una sensación etérea y mística.

Esta condensación se aprecia en No Morning After, en el que los elementos de los dos primeros temas confluyen y se unen para crear un todo y aparecen pinceladas de psicodelia que son mucho más presentes en Beyond con esos ritmos de guitarras hipnóticos y el bajo omnipresente golpeando cada parte de la estructura sin cesar; ojo a la parte central del tema, toda una delicia rítmica y emocionalmente.
Con Stardust, vuelven al stoner, pero aumentando el tempo y el ritmo del corte, donde el viaje desértico se entremezcla con ciudades y neones a una velocidad de la que puedes disfrutar y vacilar de tu Mustang, además ese toque metálico que le han dado en la voz, que se dobla a veces no está forzado, sino que queda naturalizado y le viene como anillo al dedo al corte, uno de los temazos del álbum. Y es que el trio de canciones top se cierra con Nebula, una espiral sónica con tintes cósmicos y setenteros que engalanan la estructura musical que actúa por sí misma como un catalizador de otra dimensión…, para escuchar y escuchar una y otra vez.

El cierre lo pone la etérea The Nine Billion Names Of God inspirada en la historia del mismo nombre de Arthur C. Clarke y en la que se aprecia los nuevos caminos musicales de RED EYE, una formación que no para de crecer y hacer de su música un dogma para mentes inquietas, con elegancia y un sonido que bebe de muchas influencias pero que han sabido hacerlo propio. Una bandaza que tenemos en el sur y en España sin envidiar nada del panorama internacional, apunten este álbum y esta banda, en uno de los álbumes top de este 2025.

