Crónica:  Juan Ángel Martos 

Fotografías: Andrea Rodríguez y Resurrection Fest

 

Un año más, Viveiro volvió a ser grande, volvió a vivir RESURRECTION FEST, en este caso su XIX edición, con algunas novedades y algunas cosas que mejorar, pero siendo siempre una experiencia satisfactoria de la que no te arrepientes. De hecho, quien viene a Resu por primera vez, repite seguro.

 

Un recinto agrandado, manteniendo la zona de market como el año pasado y una apuesta por el comercio, la distracción de los asistentes y poder llevarse algunas prendas, parches y complementos de recuerdo. Una novedad, y muy acertada fue el click and connect, mediante el cual podías reservar tus prendas del merch oficial y recogerlas mediante un código, evitando así quedarte sin ellas y hacer interminables colas para comprarlas, aunque el ansia por conseguirlas creo enormes colas durante el primer día del festival, que luego fueron calmándose a partir de la segunda jornada.

 

 

No era la edición más aclamada por el público, con un cartel aparentemente más flojo que en ediciones anteriores, pero que guardaba muchas gratas sorpresas de las que iremos hablando. Aun así mantuvo la expectativa durante los cuatro días siendo el primero y el último los que rondaron casi el sold out atraídos por MACHINE HEAD, BABYMETAL y unos inconmensurables ELECTRIC CALLBOY. Eso sí el Desert Stage, en su nueva ubicación, necesita unos servicios, pues los mas cercanos estaban al lado de los puestos de comida y se saturaban continuamente con colas enormes; a pesar de todo, es un escenario especial con un gran sonido y en el que he vivido los momentos más mágicos del festival. Sin más preámbulos, vamos con la crónica del primer día de festival.

 

 

Comenzamos el festival con un día extraño, en cuanto al tiempo se refiere, pasando desde el calor, al orballo continuo, de nuevo calor y fresco por la noche. Viveiro es especial, como especial es su festival dando el pistoletazo de salida en su escenario principal con las japonesas HANABIE, lo que unió a miles de espectadores desde primera hora para ver su explosiva mezcla de k-pop y metalcore. Yukina, vocalista principal, entremezclaba screams y voces rasgadas y guturales, junto a Matsuri, guitarrista y voz limpia que ponía el contrapunto. Un concierto muy divertido, que la gente agradeció y se divirtió, realizando el primer circle pit del festival con un público muy colaborativo mientras sonaban Girl´s Talk o Ghostmania.

 

 

 

Este año el Main Stage, empezaba a funcionar desde primera hora, pisándose con las bandas del band contest que hacían lo propio en el Chaos Stage, en este caso le tocó a ASHES IN THE OCEAN abrir dicho escenario. En mi opinión, deberían adelantar media hora a estas pequeñas bandas underground, para que los espectadores más madrugadores puedan verles tras todo el trabajo que hay detrás, abriendo el festival como en ediciones anteriores sin que se solapen con el escenario principal, Aunque en un festival de tal magnitud los solapes entre bandas son imposibles de evitar totalmente.

 

A continuación actuaban en el Chaos Stage y en el Ritual Stage, respectivamente ASTRAY VALLEY y DONUTS HOLE. Me decanté por ASTRAY VALLEY, que demostró desde los primeros coletazos porqué estaba aquí con un combo brutal, Darkest Time y Neon Misery, que recorre sus dos estilos musicales, el metalcore con el lirico y melódico. Clau demostró estar en plena forma a las voces. La banda hizo una puesta en escena muy activa animando en todo momento al público. Centró su concierto en su nuevo álbum Midnight Sun, con un muy buen sonido, actitud y cerrando con Negra Noche cantada en español.

 

Canciones interpretadas por ASTRAY VALLEY:

Darkest Times

Neon Misery

Northlights

Pray For The Devil

The hunger

Singularity

Your Skin

The Storm

When The Sun Goes Down

Negra Noche

 

 

 

CRYSTAL LAKE, era una de las bandas más esperadas del día y se notaba en la asistencia de público al Main Stage. Es una vieja conocida del festival, pero ahora venia con su nuevo vocalista al frente de la banda nipona. John Robert Centorrino (ex THE LAST SECONDS OF LIFE) posee una actitud más americana y agresiva en las tablas, pero mantiene en alto el legado de Ryo. Los japoneses poseen un nivel altísimo sobre las tablas, siempre activos, saltando, animando con unos breaks aplastantes y una técnica impoluta. Dieron un bolazo de diez comenzando con Prometheus y Six Feet Under, para seguir destrozando los tímpanos con sus graves demoledores tema tras tema hasta el culmen con Lost In Forever o Watch Me Burn. Pusieron patas arriba el Resurrection Fest.

 

 

NOCTEM cambiaba de tercio drásticamente: del metalcore al black metal patrio. A plena luz del día, desplegó su show de sangre, corpse paint y satanismo, sorprendentemente con mucho público, un sonido brutal y un directo aplastante, por algo son una de las mejores bandas nacionales de black metal, sin tener que envidiar a ninguna de las grandes. The Black Consecration, The Submission Discipline o The Pale Moon Rite, una de mis favoritas, dejaron claro el nivelazo que se veía en el escenario, así como un espectáculo muy visual y agresivo con fotografías de cine, entre sangre, poses de crucificado y una energía arrolladora, para poner una cruz en el camino y un cambio de aires.

 

 

La caída de BAD OMENS fue un palo gordo, pero su sustituto A PALEFACE SWISS, cerró muchas bocas cuando se subió al escenario, pues los suizos dieron un concierto de deathcore con tintes de rap de mucha altura, despejando toda duda de si era acertado el cambio. Fue su primera vez en España y seguro que no la última pues colocaron las expectativas muy altas con temazos como The Orphan, Lights Out con sus bajadas de tonos aplastantes o The Gallows, toda una brutalidad con unas estrofas rapeadas pero muy agresivas y unos cambios rítmicos de altura, así como un estribillo muy coreable. Canción tras canción, su vocalista Zelli agradecía la acogida y estaba sorprendido de lo que es Resurrection Fest.

 

 

 

Desde tierras británicas, una de las bandas que tenia muchas ganas de ver era HERIOT y no defraudó para nada con su poderoso doomcore, aplastando el Ritual Stage para sorpresa de muchos. Su vocalista/guitarra Debbie Gough es una autentica frontwoman, alternando su poderosa voz con los guturales de Jake Packer, sonando de una forma muy compacta y dando un autentico bolazo, sobre todo Debbie que no paraba de moverse y sentir la música que hace sobre las tablas. No voy a destacar ninguna de sus canciones porque cada una de ellas merece la pena ser escuchadas y vividas tanto en casa como en directo, pero si os dejo el setlist que la banda me hizo llegar.

 

Canciones interpretadas por HERIOT:

Foul Void

Enter the Flesh

Near Vision

Mutagen

Fortress

Coalescence

Dispirit

Profound Morality

Soul Chasm

Siege Lord

Demure

 

 

Posteriormente, todo un clásico hacia acto de presencia en Viveiro, sir ALICE COOPER y su horror show. No faltaron detalles, desde diablos con látigos, una representación gigante de Frankenstein, la mítica guillotina que acababa con la vida del propio Alice, unas escaleras que giraban y planteaban un nuevo escenario, escenario que se inicio con una cubierta de tela negra que portadores de la muerte con cabeza de cuervo hicieron caer mientras sonaba el tintineo de campanas para dejar al descubierto una hoja gigante de periódico de la que surgió el maestro, para desplegar clásico tras clásico, Welcome To The Show, Lost In America, Hey Stoopid, Feed My Frankenstein, Elected

 

 

Mención aparte merecen los músicos que le acompañan en sus directos desde Tommy Henriksen (HOLLYWOOD VAMPIRE, WARLOCK), Ryan Roxie (SLASH’S SNAKEPIT), Chuck Garric (TED NUGET, CHEAP TRICK), hasta la inconmensurable Nita Strauss (THE IRON MAIDENS, FEMME FATALE, DEMI LOVATO), una autentica maravilla verla en directo sonriendo y tocando la guitarra. Sus poses y su actitud de superstar total llenaban el escenario por si sola y hace un tándem con Alice Cooper de sobresaliente. Un autentico conciertazo con sabor añejo para disfrutarlo de principio a fin.

 

 

 

SPEED y SOLENCE se solapaban a continuación e intenté ver un poco de ambos mientras reponía fuerzas para la traca final. A SPEED no lo conocía, pues el hardcore no es mi estilo predilecto, pero dio un autentico trallazo repleto de energía y poder, cuerpos fibrados y marcando cada uno de sus músculos que asustaban a los asistentes en un adrenalínico directo que fue respondido con pogos y circle pits desde el público.

 

 

 

Y otra grata sorpresa fue SOLENCE. Desplegó un modern metal que me recordó por momentos a los primeros 30 SECONDS TO MARS, pero con un toque más metalero. Ataviados con un uniforme blanco, su música con toques electrónicos y metal, con estribillos pegadizos que se te meten en la cabeza y se hacen muy coreables, crearon una autentica fiesta en el Ritual Stage.

 

 

Uno de los momentos de la noche y del festival estaba a punto de darse, MACHINE HEAD regresaba a estos grandes eventos después de muchos años ausentes en ellos y podríamos calificar su bolo con un sobresaliente extra, porque Robb Flynn sabe muy bien crear un auténtico espectáculo en los que el fuego y los cañones de humo son el perfecto acompañante para crear un infierno en la tierra. Aportaron un toque toque dulce los hinchables en forma de martillo y de dados mientras iba sonando un setlist de escándalo, Imperium, Now We Die, Locust, Davidian, Halo... Imposible describir uno de los conciertos de este 2024 que se solapaba con otro de los mejores directos que han pisado el Desert Stage este año, los daneses MOL.

 

 

 

 

Y es que ver a los cinco daneses que forman MOL bien puestos, con camisas de toque playero pero otoñales, elegantes y sofisticados, desenvolverse en su primera vez en España como pez en el agua sobre las tablas y generando un post black metal cargado de agresividad, de pasajes emocionales y con un gran feeling entre banda y público, fue maravilloso. Lo dieron todo en un escenario al que acudieron unas 500 personas mientras el resto disfrutaba de MACHINE HEAD. En mi caso, solo por verlos ha merecido la pena las 12 horas de coche hasta llegar al festival. La banda tuvo un sonido perfecto, exceptuando el primer corte en el que la voz no se escuchaba hasta el final de la canción. La maquinaria musical estuvo engrasada al máximo, con un enorme Kim Song a las voces que se pasó más de medio concierto sobre el público, que lo paseó por el recinto en volandas y le hizo un circulo cuando se bajó con el pie de micro a cantar con ellos en el centro del césped…una conexión de otro planeta. Escuchen sus álbumes Diorama y Jord, pero si tienen la oportunidad de verlos en directo ni se lo piensen.

 

Canciones interpretadas:

Storm

Vestige

Photophobic

Redacted

Vakuum

Penumbra

Ligament

Serf

Jord

Bruma

 

 

La noche iba llegando a su fin y KERRY KING tomó el escenario. La cara más visible fue Mark Osegueda a las voces, miembro de DEATH ANGEL desde 1984, con un increíble parecido vocal con Tom Araya, desplegando energía por doquier y recorriéndose el escenario una y otra vez para dar rienda suelta al controvertido nuevo álbum From Hell I Rise, que suena a SLAYER, banda de la que sonaron Disciple, Raining Blood y Black Magic.

 

 

 

 

Los archiconocidos SUM 41, pioneros del pop-punk crearon una autentica fiesta repleta de nostalgia y de diversión en su gira de despedida tras casi 30 años en los escenarios. Himnos como: In Too Deep, Walking Disaster Still Waiting iban aflorando entre confeti, fuego (que no les pegaba mucho) y baile, mucho baile desenfrenado recordando etapas universitarias o cuando cogías el skate de joven. Un muy digno directo que quedará grabado en la retina de sus fans, que viéndolos en directo se preguntaban ¿Por qué se despiden? Están más vivos que nunca.

 

 

 

De camino al bus pude pasar por el Desert para escuchar algunas canciones de un concierto contemplativo y mágico a cargo de EIVOR. La actuación intimista y chamánica, fue una inmersión en otra dimensión, en un mundo de dioses vikingos e hidromiel, con una tonalidad azulada. El canto místico de la artista de Islas Feroe puso un broche de oro para otro tipo de público que quiso adentrarse en cantos mágicos, con una impresionante voz que hipnotizaba como un canto de sirena a los centenares de asistentes.