Por Alfonso Saldaña

Fundado en 1996 en la ciudad de Villarrobledo, el VIÑA-ROCK ha supuesto un referente nacional de la música Punk Rock y diversidad cultural de diferentes estilos. Hoy en día se encuentra inmerso en una debacle, dado que la mayoría de los grupos que han participado a lo largo de estos años decidieron no hacerlo en esta edición debido a que el fondo KKR pro-israelí es uno de sus organizadores.
Para poder comprender lo que está ocurriendo nos remontamos al año 2024, en el que la adquisición de la promotora SUPERSTURUCT ENTERTAIMENT, propietaria del Viña Rock por parte del fondo de inversión estadounidense KKR, generó controversia debido a los vínculos de este que al mismo tiempo operan con empresas en los territorios ocupados de Palestina. Las organizaciones pro derechos humanos señalaron que KKR es accionista del grupo AXEL SPRINGER SE, propietario del portal Israelí YAD2, implicado en la venta de viviendas en asentamientos ilegales por el derecho internacional. La revelación provocó un boicot masivo de grupos vinculados al festival desde sus inicios, lo que implica que tras sendos comunicados decidieron no participar ni en este, ni en ningún festival en los que esté involucrado el fondo KKR. Hablamos, entre otros, de:
TALCO
BOIKOT
REINCIDENTES
PORRETAS
FERMIN MUGURUZA
KAOTICO
SONS OF AGUIRRE
KAOS URBANO
EL NIÑO DE LA HIPOTECA
SINKOPE
DAKIDARRIA
GRITANDO EN SILENCIO
LA ELITE
KAMIKACES
FREE CITY
LINAJE
ILL PEQUEÑO
LOS DE MARRAS
ERGO PRO
TRASHTUCADA
La organización del festival no emitió declaraciones oficiales en los primeros momentos en los que los grupos decidieron no actuar. Si ya en la edición de 2025 se registro un 30% menos en la venta de entradas, para este año es una verdadera incógnita, y puede que las cifras aumenten, por lo que no se descarta desde la organización la cancelación del mismo. Por costumbre, Viña Rock pública su cartel entre los meses de septiembre – octubre, pero este año, y debido a la dificultad de poder contratar, el anuncio del mismo se retrasa para el 9 de diciembre; muy alejado de las fechas a los que nos tienen acostumbrados.
El propio Viña Rock ha visto como en los últimos tiempos le caían diferentes escándalos por el trato a los trabajadores, el precio de las entradas o la calidad en las instalaciones. Tanto es así que varios trabajadores denunciaron haber sufrido intoxicaciones por comida en mal estado y altos ritmos de trabajo requeridos.
En la mayoría de los casos su modelo funciona sin demasiados problemas, pero también han tenido muchas críticas. Tiraron hacia el modelo Low Cost, he incluso se llego a denominar como festival de saldo en distintas redes sociales por los usuarios. Aunque más allá de las ideas de negocio, algo clave en su negocio es el dinero público que gastan en grandes cantidades al apoyar este tipo de eventos.
En definitiva, que por unas cuestiones u otras el festival ha ido perdiendo el encanto y sello de identidad desde sus primeros inicios. ¿Estamos ante el fin del Viña Rock? PRONTO LO VEREMOS.




