Por Adriana Rockmero

 

Así es, queridos lectores. Ayer fuimos testigos de un auténtico encuentro de titanes. Bandas nacionales e internacionales se dieron cita en el Centro Expositor de la ciudad de Puebla para marcar un antes y un después en la historia de nuestros escenarios. En el marco del Festival Todos Somos Angeles Rock Fest, vivimos un gran evento. Grandes leyendas pisaron el suelo poblano demostrando por qué mandan en la escena.

 

 

Desde nuestra llegada, las enormes filas de personas alistándose para entrar al recinto hablaban por sí solas. Gente no solo de Puebla, sino de toda la geografía mexicana y hasta del extranjero, se congregó en una sola voz. Además, desde el primer momento en que se abrieron las puertas, la experiencia arrancó con una vibra muy especial: los integrantes de ANGELES DEL INFIERNO, acompañados por Rafa Blas y IX Valieri, estuvieron recibiendo a los fans que adquirieron su pase Meet & Greet, conviviendo con ellos, firmando autógrafos y tomándose fotos con cada uno.

 

 

 

Este encuentro no era solo para ver a las grandes potencias del rock ibérico; era, sobre todo, la gran celebración de la hermandad metalera unida para festejar a la leyenda viviente: ANGELES DEL INFIERNO.

 

 

Los encargados de abrir brecha y encender los ánimos fueron MEGATON, recibiendo el aplauso caluroso de los primeros en cruzar las puertas del Centro Expositor. Acto sentido, la energía se transformó con el potente ritual prehispánico de CEMICAN. Aunque su intervención fue breve, su fusión ancestral logró capturar la atención del público y dejar un grandioso sabor de boca.

 

 

 

La adrenalina dio un giro estruendoso con la presencia de ESPÉCIMEN, La leyenda del hardcore punk entregó un repertorio demoledor que tuvo un recibimiento masivo por parte de los presentes, logrando que el slam se armara con toda la garra y la furia en la explanada del recinto.

 

 

La temperatura siguió subiendo con la llegada de SARATOGA, presentando su más reciente producción en «Estado Puro». Con una producción impecable y un impresionante juego de pantallas donde el inicio simulaba la épica batalla de un samurái, la banda se presentó por primera vez en suelo poblano con una aceptación tremenda. Interpretaron grandes temas, y qué decir de Tete Novoa: un frontman con una energía desbordante que se adueñó por completo del escenario, al grado de arrojarse con confianza hacia la gente.

 

 

 

En cuanto a TIERRA SANTA, su presentación fue sencillamente monumental. Dieron una cátedra, una auténtica maestría de cómo se comanda un escenario de heavy/power metal. Se adueñaron del festival, lo hicieron suyo y se lo comieron a puños con un setlist que recorrió gran parte de su discografía. Tiempo les faltó para seguir entregándose, pero nos queda la certeza de que en un futuro tendrán un papel aún más estelar en los grandes eventos.

 

 

 

Tras una breve pausa de cuarenta minutos antes de su salida al escenario, JOSE ANDRËA, tuvo un recibimiento sencillamente impactante. La respuesta del público fue inigualable, y la banda no defraudó: los músicos mexicanos que lo acompañan sonaron con una precisión impecable, logrando que la gente disfrutara y coreara cada instante de su show.

 

 

 

Y entonces llegó el momento cumbre, ANGELES DEL INFIERNO, se apoderó de la noche en una descarga brutal de himnos inmortales. La velada alcanzó su punto de ebullición cuando el escenario se convirtió en una auténtica fiesta de hermandad con la llegada de sus invitados especiales: Benny Rotten (Espécimen) saltó a escena para unir su potente voz a la de la banda y hacer retumbar el recinto al ritmo de ¿Dónde estabas tú?, seguido por la magistral participación de Leo Jiménez (La Bestia), haciendo mancuerna con Jugando Al Amor y A Cara o Cruz, para finalmente dar paso a Rafa Blas (Magö de Oz), quien dejó el alma en el micrófono al interpretar junto a la leyenda el himno Al otro lado del silencio.

 

 

 

Y si algo se quedará grabado a fuego en nuestra memoria, fue el momento en que Juan Gallardo, con esa complicidad y carisma que lo caracteriza, hizo estallar el recinto al exclamar:

 

 

“Estamos aquí en Puebla, en la cual nuestros amigos nos llaman Puebla de los Ángeles del Infierno”.

 

Un histórico encuentro que hizo énfasis en el legado inagotable de esta potente banda y que cerró con broche de oro la velada inolvidable. El festival que prometía ser una fiesta de ángeles terminó convirtiéndose en un templo del metal que Puebla tardará mucho tiempo en olvidar.