Por Juan Ángel Martos

 

Tras cinco años desde que el artista romano Federico Sanna, bajo su nombre artístico UNALEI, editara Galatea (2020) regresa con un nuevo EP que el mismo ha grabado. masterizado y mezclado, Fato Illacrimata Sepoltura.

 

En el vuelve a sus giros inesperados como hacía en Taedium Vitae de 2016, personalmente su mejor álbum, pero entremezclando la madurez alcanzada con este su último trabajo y otorgándole una gran importancia a las orquestaciones, además de contar con David Folchitto en la batería y Federico Pistolesi en el bajo.

 

Como siempre se ha de apuntar que todo lo que compone UNALEI, conlleva una simbología oculta que muestra el camino del artista, reflejando parte de su vida y sus ensoñaciones a través de sus estructuras musicales, en las que vuelve a dejar pinceladas de melodías góticas, orquestaciones y pinceladas incluso cercanas al black metal. Bajo el propio título del trabajo que retoma el final de un soneto de Ugo Foscolo, escritor y poeta veneciano que huyó de su tierra natal cuando pasó a manos napoleónicas, sintiéndose traicionado por su patria y acabó autoexiliándose, lo mismo que UNALEI hace con Italia. Y todo esto lo hace a través de los tres cortes que integran el EP: Atlante, L’Ancora y Di Donne E Del Mare.

 

 

Atlante es épica, poderosa y sentimental, es una declaración de amor hacia una patria que le abandona, pero con la que, de algún modo se siente ligado. Todo esto lo transmite jugando con unas orquestaciones muy trabajadas, con unas subidas de tonalidades y un contraste de volúmenes que la primera vez me pareció extraña, pero que tras varias escuchas te hace participe de una estructura estudiada al milímetro que hace que acabes amando esta canción, esta declaración, que podría ser el tótem mágico del trabajo.

 

L’Ancora, recoge otro tipo de despedida producida por la perdida de la juventud, por el devenir de la vida, te aferras a algo o a alguien que te da estabilidad como un ancla, pero también te priva de libertad, se pierde ese niño interior que solo el amor propio puede hacer salir de nuevo. Es un corte más corto, más rápido, en el que las orquestaciones son vibrantes, los coros álgidos se funden con una declaración de intenciones narradas y cantadas con sutileza, con autoconvencimiento y con una tensión teatral dada por ese toque de música clásica que encaja a la perfección y que Federico Sanna maneja de forma sobresaliente.

 

Di Donne E Del Mare, emplea en los finales de estrofas un tinte black agresivo que remarca ideas, pero en el computo global hablamos de otro ejercicio envolvente, donde personajes como sirenas, Ulises y Circe se abren como metáforas de ideas más profundas, cerrando estee adiós con un crescendo muy poderoso y metalero, que es un presagio y en el que no hay vuelta atrás.

 

UNALEI, ha desplegado todo su arsenal en un ambicioso proyecto, cantado en italiano, que cuenta con exquisitas orquestaciones, en el que el metal aparece como un recurso matizador y canalizador de esa rabia interna y donde la música transmite por si sola, si la dejas entrar, ese desapego que muchas veces nos produce nuestra patria, nuestra propia vida, pero a la que permanecemos ligados de una u otra forma, y solo hay que soltar lastre para reinventarse…, una despedida, con llegada.