Por Juan Ángel Martos

Fotografías por Bea Lawless 

Resurrection Fest, no es solo como se dice vulgarmente para heavies, es para disfrutarlo en familia, con amigos, solo, disfrazado…, desde los más pequeños hasta la tercera edad, la música no tiene edad, la música es vida y más aún en un ambiente cuidado y tolerante, donde nadie te va a juzgar por genero, ropa, aspecto o gustos, un espacio inclusivo que tenemos que cuidar entre todos, y aquí os dejo unas instantáneas que lo corroboran.

 

 

 

 

 

 

Otro día para la historia de Viveiro y del festival, nueva vista de IRON MAIDEN con nuevo sold out. Y es que los británicos están en plena forma, además de venir con un setlist en el que no falta ni un temazo, un recorrido por sus grandes hits desde el Killers al Fear Of The Dark, la etapa dorada de la banda. Solo hay que lamentar la caída del cartel de WITCH CLUB SATAN, por problemas de salud de una de las integrantes de la banda, solo espero que tomen nota y puedan traerlas el año que viene, pues era uno de esos conciertos que había mucha expectativa porque son únicas en su genero.

 

Pero hasta que llegara la hora de ver a las doncellas de hierro, el día comenzó de una manera espectacular, con dos de los conciertos de esta edición, FUET! y BLOOD COMMAND, al igual que acabaría también con otro conciertazo en el Chaos Stage de LIONHEART, que se quitaron la espina de su última actuación en Viveiro en la que llegaron tarde y solo pudieron tocar 20 minutos.

 

 

A las 15:45 en punto hicieron acto de presencia los madrileños FUET! en un Chaos Stage con muchísimo público para la hora que era Tigger y KITKAT, despegaron la fiesta y encendió la adrenalina de los asistentes y la banda. Una banda que no para ni un segundo sobre las tablas mientras tocan temas como LDG, Make It Happen o Doomed.

 

 

 

Los circles pits eran continuos, los fuets volaban por el recinto, incluso algún cámara llevaba uno en su soporte…, diversión y buen rollo en un directo enorme, con un rollo pegadizo y desquiciado, screamo, hardcore, tintes RED HOT CHILI PEPPERS…, Mexican Flags y Becoming A Ghost pusieron el broche a un concierto que cuando termina te preguntas ¿y ahora quien supera esto? Por algo están creciendo como la espuma, si tienes posibilidad de verles, no te los pierdas.

 

Tras tanta adrenalina, había que recuperar fuerzas y hacer hueco para otros dos conciertazos, siendo el primero el de los inconmensurables BLOOD COMMAND, otro de esos directos que se te quedan en la retina y crean fans, por aquí uno nuevo.
Nikki Brumen es incombustible, cargada de energía, de agresividad, de dulzura…, todo un coctel explosivo que se traslada al escenario, al igual que el rollo que tiene Yngve Andersen en la guitarra, el buen hacer de Snorre Kilvaer en el bajo y Sigurd en la percusión.

 

 

 

Su punk/hardcore/punk hizo las delicias de un escenario a rebosar, donde los mosh pits, los circle pits y algunos crowdsurfing no paraban ni un segundo, con temazos como Cult Drug, Saturday City, la desquiciada Bare Witness o la bailable High Five For Live.
Visceral y festivo serian mis dos adjetivos y por supuesto otro de los directos de esta edición, buscad All I Ever Hate About Is You o Mariah’s Song e intentad no moveros, imposible.

 

Y como todo festival y más en este que son cuatro escenarios, están llenos de contrastes, les tocaba el turno a BLUE PILLS, una de las bandas más elegantes sobre el escenario con Elin Larsson al frente junto a Zack Anderson en la guitarra.

 

Blues rock de muchísima calidad y con una gran Agnes Roslund en el bajo que no paró en ningún momento, se nota que vive cada una de las canciones que interpreta. Y todo esto a pesar de las horas pues les dio el sol de frente durante todo el concierto.

 

 

 

Desde High Class Woman hasta Devil Man, demostraron porque están en lo alto de la escena, con un directo que mantenía el pulso en todo momento, Proud Woman o Black Smoke se encargaban de llevarnos a la cúspide, porque vocalmente es una delicia escuchar y ver a Elin sobre las tablas, esos cambios de intensidad, los desgarros, la belleza de su timbre…, una voz que engancha y si lo unes a su actitud cercana y adictiva, tienes todos los alicientes para triunfar. Otro conciertazo.

 

Momento de relax porque se acercaba la hora, 20:50 todo Resurrection Fest paralizó sus relojes, IRON MAIDEN saltaban a escena.

 

Con una producción sobria, donde montaron doble altura con una pasarela que Dickinson podía recorrer de izquierda a derecha todo el escenario a la altura de la batería y unas proyecciones por la que iban pasando las diversas portadas de los álbumes que interpretaban, desplegaron su show.

 

No pasan los años por ellos, en plena forma y con una actitud juvenil, tras la mítica intro de Doctor Doctor de UFO, los himnos irían cayendo sin descanso, Murders In The Rue Morgue, Wratchild y Killers, nos recordaban la primera época y muy pronto se desato la locula con The Number Of The Beast.

 

 

Iban cambiando de álbum, la aparición de Eddy en The Tropper, con un Dickinson ataviado para la ocasión de militar inglés, aunque antes en Powerslave también llevó una máscara. Dos gigantes sonaron en el escenario dos cortes enormes como son Rime Of The Ancient Mariner y Seventh Son Of A Seventh Son, muy difíciles de ver juntas en un setlist, pero en esta gira es una ocasión espectacular.

 

Y poco a poco, se iba diluyendo las dos horas, con un momento álgido como fue Hallowed Be Thy Name, con performance incluida con Dickinson cantándola en una jaula y efectos especiales en el camino hacia el patíbulo, antes de cerrar con Iron Maiden el set principal.

 

Pero claro quedaban aun el bis, no podían faltar un colofón tan épico como poderoso, Aces High, Fear Of The Dark y Wasted Years, vaya trio para poner la guinda a un pastel que no va a ser olvidado en Viveiro.

 

Para terminar el día e ir acercándonos a la puerta de salida, aun nos quedaban dos directos más, siendo el primero de ellos los americanos LIONHEART, que regresaban al Chaos Stage, tras su última actuación en el festival la cual, por motivos de organización y retrasos de vuelos, solo pudieron actuar 20 minutos.

 

 

Pero esta vez sí, esta vez arrasaron el escenario de una cúpula a reventar de público con su hardcore directo y macarra, con temazos como Burn, Vultures, la enorme Death Grip o Death Comes In 3’S. Y es que la presencia de Rob Watson en las voces, que por cierto estuvo viendo entre el público a IRON MAIDEN, o la contundencia de sus guitarras comandadas por Nick Warner y Walle Etzel, no dejaron indiferentes a nadie. Si esto lo unimos a un recinto volcados con ellos, se transformó en un concierto ideal en el Chaos Stage.

 

 

 

El punto y final lo pusieron PSYCHONAUT en el Desert Stage, banda danesa de rock progresivo con tintes alternativos que despliegan verdaderos temazo en sus álbumes. Un directo para dejarse llevar con los ritmos cíclicos de All Your Gods Have Gone y sus giros vocales, para entrar en una hipnosis colectiva escuchando la belleza de Endless Currents o disfrutar de The Fall Of Consciousness.