Por J.Luis
Después de tan solo unas horas de descanso nos presentábamos de nuevo en la Sala Atlantic Events, hay que agradecer la facilidad de su situación respecto a la parada del metro o la cantidad de amplios aparcamientos que había en la misma calle de la sala, difícil de encontrar en ciudades como Barcelona.
Después de revisar el merchandising, colocado en un pasillo que unía el patio con la sala, entramos mientras THE NIGHT ETERNAL se situaban sobre el escenario. Los alemanes, con su tercer disco Cold Velvet recién editado, no es una agrupación que conociese más allá de verla en distintos carteles, casando bien tanto con los de heavy metal como con los de metal extremo.
En cierto modo me recuerdan a la etapa final de IN SOLITUDE, con esas pinceladas post punk y una voz muy particular de su líder Ricardo Baum, el cual sostuvo la actuación con buena presencia y carisma, por lo que el inicio del segundo día ya había caldeado el ambiente, con muchos asistentes ya presentes y dispuestos a llegar a tiempo a la cruda batalla que teníamos por delante con más de 12 horas seguidas repartidas entre 10 conciertos.
Cambiando radicalmente de estilo, DEATHHAMMER presentaban su nuevo álbum Crimson Dawn en lo que supuso su regreso a tierras españolas después de muchos años, ya que el concierto que ofrecieron en Cuenca data del año 2017. Desde entonces, los noruegos, comandados por Salsten, han editado varios trabajos de crudo y negro thrash/speed metal infernal, les acompañó el sonido y consiguieron plasmar lo que ha de siempre significar este género en directo, violencia y agresividad.
La visita de NEGATIVE PLANE a España por primera vez llenaba la sala, ya que había una absoluta y latente expectación por ver cómo el sonido tan particular, envolvente y único de los nortamericanos era trasladado al directo, pues no en vano son una de las formaciones más destacadas del metal extremo del siglo XXI, así lo afirmo con rotundidad, después de haberlos seguidos desde hace bastantes años; las referencias en todas las canciones son inevitables, el black metal que practican no es nada convencional y eso requiere una ecualización perfecta, la cual se logró y permitió disfrutar, apreciar y contemplar con solemnidad las piezas que NEGATIVE PLANE colocaron, del amplio puzle que de por sí es su complejo sonido, profetizando el advenimiento de la bestia. Destaco el momento final de esa obra monumental que pertenece a su aclamado The Pact y que se titula …And so it Came to Pass.
La vuelta de PESTILENCE a España congregó ahora a los fans del death metal más aguerridos en las primeras filas para literalmente, destrozarse en el mosh que llegó al primer riff y acelerón que las huestes de Patrick Mameli tuvieron a bien por interpretar, siendo The Secrecies of Horror de su tercer disco Testimony of the Ancients una visión anticipada de lo que estaría por llegar, además de tener gran presencia el citado álbum, el momento álgido lo produjo el estallido de Dehydrated, desatando a la horda furibunda en las primeras filas. El concierto gozó de otro gran sonido, realzando el espectacular directo de PESTILENCE.
Comandados por Dolk, los noruegos KAMPFAR pusieron la nota de gélido y melódico black metal, abriendo el show con su clásico Ravenheart, perteneciente al aclamado álbum Kvass. La dinámica del show, en el que Dolk se echó a la banda a cuestas como experimentado y gran frontman que es, manejando los ritmos a la perfección, el show fue una constante de melodías, estribillos muy conocidos entre los asistentes, los cuales algunos incluso portaban banderas noruegas, aunque desconocemos si son originarios del país escandinavo o quizás las portaban a modo de tributo a toda la escena noruega.
El momento más esperado para muchos de los asistentes estaba por fin al llegar, y es que la confirmación de VINTERLAND fue excelentemente celebrada entre los fans del combo sueco, los cuales están haciendo unos selectos shows celebrando el 30º aniversario de Welcome my Last Chapter, una obra venerada y emparentada con los clásicos de UNANIMATED, SACRAMENTUM, DISSECTION, MÖRK GRYNING y DAWN, la cual por supuesto, interpretarían de manera íntegra y por el orden original en que fue grabada hace ya tres décadas.
La expectación era máxima y la banda, fría, distante y hierática, concentraba sus esfuerzos en dotar al show de las características por las que fue conocido y apreciado un disco que sigue manteniendo la capacidad de asombrar con sus canciones y melodías pegadizas para quien se adentre en él por primera vez.
Los suecos sufrieron a nivel técnico en una de las guitarras algunos problemas que lastraron el ritmo de la actuación, y al igual que ZEMIAL en la jornada anterior, el oficio y la profesionalidad hicieron terminar mucho mejor de lo empezado el concierto, en el que trasladaron con fidelidad todas las piezas que componen Welcome my Last Chapter. Se despidieron con una suerte de profecía que bien podría haber lanzado David Lynch en alguna de sus películas o series: “nos vemos dentro de 30 años”.
Ojalá sea cierta la posibilidad que han comentado en alguna entrevista, aunque rompa el aura de culto al editar un disco y desvanecerse, y es que han expresado la probabilidad de que haya nueva música de VINTERLAND. Quizás no sea el último capítulo.
La primera visita de TORMENTOR a España estaba en todas las quinielas de los asistentes como lo más anhelado, pues ya son varios años que los húngaros, con la formación completa que registró Anno Domini, cuyo estatus de culto y reconocimiento como pieza indispensable para entender la primera ola del black metal mantienen su vigencia.
El concierto arrancó con las primeras filas sufriendo las avalanchas de caos, frenesí y fanatismo que los impíos salmos de Attila Csihar recitó, hierático, provocador y venerador del mal, por algo siempre se le han reconocido esas dotes teatrales de frontman total.
El repaso de temas pertenecientes al citado Anno Domini, The Seventh Day of Doom y alguna incursión en Recipe Ferrum pusieron patas arriba la sala Atlantic Events, manejando con precisión la intensidad del show, con temas desquiciados como Beyond o Apocalypse o sabiendo cuándo apelar a la épica del inmortal Elisabeth Bathory. Inconmensurables, hay que afirmar con rotundidad que nos regalaron uno de los conciertos del festival.
Turno para GRAVE, los suecos conmemoran el 35º aniversario de Into the Grave, el seminal, imprescindible y siempre en el top del death metal sueco. Pese a haber dos formaciones paralelas girando (una con los cuatro miembros que grabaron el citado álbum y otra con Ola Lindgren, Jensa Paulsson y Tobias Cristiansson, siendo ésta última la que actuó en el DRUMS OF WAR), las críticas hacia estas dos versiones de GRAVE no difieren en cuanto a nivel de intensidad apabullante, y podemos dar fe, ya que después de un rato esperando a que saliesen al escenario no dejaron títere con cabeza, el oficio, la experiencia y el saber aniquilar con un setlist más variado de lo que intuía fueron cartas ganadoras.
Empezar con Eroded ya constituyó una firme declaración de intenciones, hubo el citado repaso al álbum debut en forma de la interpretación de los clásicos Day of Mourning, Deformed, For Your God… mientras también incluirían piezas de otros álbumes más tardíos como los tema-título de Soulless y You’ll Never See. Increíble e intachable concierto de GRAVE.
La recuperación del vocalista Sy Keeler para la causa de ONSLAUGHT ha revitalizado el seno de la banda, algo planos y lineales en las ocasiones anteriores donde he tenido ocasión de verlos, por momentos pensaba estar viendo una banda distinta, y es que quien tuvo no solo retuvo, sino que imprime otro carácter a la banda, ya que el carisma y porte del citado vocalista y la elección de un repertorio basado en The Force (disco grabado por el mismo), Power from Hell y alguna canción de discos posteriores como el tema que da título a Killing Peace consiguieron elevar la temperatura de la sala y convertir el centro de la misma en una olla a presión que mantuvo el ritmo hasta el final, ya que han conseguido recuperar para la causa a fans que los daban por olvidados.
Como sucedió en la jornada anterior con SPECTRE, la mayoría del público se despidió de la jornada quedando presentes unos fans acérrimos de UNBOUNDED TERROR deseosos de contemplar la interpretación de su álbum debut Nest of Affliction en su totalidad. El trío se mostró muy agradecido a los asistentes, muchos de ellos venidos desde muy lejos, como bien apuntó un emocionado Vicente Payá.
El concierto fue correcto y mantuvo a la gente conectada, mientras desgranaban todos los cortes que formaron parte del mencionado álbum, aunque el sonido de la batería, orgánico y muy fruto del año en que se grabó, me chirrió bastante en directo. Como nota positiva, sé que este concierto ha abierto el camino para distintos fans del death metal venidos de lejos con los que pude hablar con curiosidad de la escena española de esta época. Nunca es tarde para descubrirla.
En este punto finalizó una jornada que sin duda, dejó dos nombres por encima del resto, ya que cumplieron el papel que se les presuponía en el conjunto del cartel: GRAVE y TORMENTOR, manteniendo el resto el notable nivel que las actuaciones han dejado en la memoria de todos los que hemos acudido a un festival que coloca a España como un referente del metal extremo underground, y cuya producción en esta extenuante jornada mantuvo el pulso, gozando las actuaciones de muy buen sonido. Nos preparamos ya para la última batalla, cuyo desenlace narraremos en breve.
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