Desde Antequera regresan a lo grande PLASTIC WOODS con su nuevo álbum Mirrors, editado por Discos Macarras y Spinda Records.
Si con Dragonfruit (2021) crearon una elegancia vintage, donde el rock, la psicodelia y el progresivo te hacia recorrer caminos repletos de ayahuasca tan hipnóticos como contundentes. Cinco años después, regresan para certificar su legado musical, con un album más maduro, más elegante e hipnótico, donde la calidad no se escucha, se siente.
La banda formada por Javier Rubio Arrabal (batería y percusión), Antonio Pérez Muriel (bajo y arreglos), Jesús de la Torre (guitarra, voz y letrista) y Rafael Marín Becera (teclados y arreglos), sabe donde tocar fibra y han continuado con su esencia, pero girando la tuerca hasta encajar en la perfección a través de 8 nuevos cortes que se quedarán para la posteridad.

Livin The Lights abre el trabajo de forma magistral, con un sonido clásico donde el rock se regodea entre un flow particular y la estructura musical juega con las emociones, cambiando ese tinte atractivo setentero con unas melodías, tanto instrumentales como vocales, que dan un paso más allá en su legado.
El toque progresivo de Inner Battles te hará viajar hacia la ciencia ficción, pero con pantalones de campana, psicotrópicos y unas guitarras que te devolverán a la realidad con cada riff endurecido, pero sin despertarte del todo, pues sus estrofas son pura magia. Y como sorpresa, The Fool And The Tower, un fuzzy/rock, que hará bailar hasta el más soso de la sala mientras dibuja una sonrisa que no sabrá de donde le llega, hasta que escucha ese estribillo que remarca la escena. Un tema sobre la modernidad, la tecnología y su idiosincrasia en nuestra vida.
All I Know, es directa y contundente en su primera parte, pero como todo en PLASTIC WOODS, gira y se complica de una manera tan sutil que pareces estar escuchando tres temas diferentes a la vez. Esto refleja la temática del álbum, donde las contradicciones, la crisis social, la reconstrucción personal…, se entremezclan con la psicología, el esoterismo y una filosofía nitzcheniana que jugará con tu mente.
El espejo aparece reflejado en Mirrors y Srorrim, dos temas que aparecen reflejados en esa superficie donde la realidad parece ser la que ven nuestros ojos.
El primer corte, es caótico y adictivo, un viaje como Carroll a través de su conejo nos envuelve en el país de las maravillas, donde la sensación de belleza se retrata con un espejismo del mundo real, pero con ese tinte fuzz y rockero que tan bien manejan los malagueños.
Su reflejo, el segundo corte, es un medio tiempo retrospectivo, mirando a través del pasado lo que hemos dejado detrás, un corte donde las guitarras marcan los tempos, donde la voz te hace pensar y la base tiene hasta un tinte oscuro que recubre el increíble solo de guitarra de Jesús.
Y si hasta aquí te parece todo perfecto, el cierre está a otro nivel, desde que escuchas los primeros coletazos de Sandflower, sabes que tu intelecto ha sido superado, por un corte que suena atemporal, donde el cuarteto utiliza sus armas para crear emociones, comandado por el bajo de Antonio Pérez, la voz y guitarras de Jesús de La Torre y el combo creado por Javier Rubio y las ambientaciones de Rafael Marín.

A todo esto, hay que sumarle la colaboración de Estefi Otero con el bendir y las castañuelas de crótalos y a Elisa de La Torre con la flauta travesera, en una parte que te trasladará a un oasis de fantasía donde las raíces de Al-Ándalus quedan marcadas, un sueño del que despertarás con una parte final (que se me queda un poco corta) repleta de riffs endurecidos.
El cierre lo pone Jabberwocky, una epopeya de mas de once minutos, que cuenta de nuevo con la flauta de Elisa y se une Miguel Rey Burgos con esos repiqueteos de caja (snare drum), un tema intrincado, fácil de escuchar, pero no de interpretar, donde los arraigos árabes aparecen de nuevo, donde las estrofas y el desarrollo musical de la pieza son para enmarcar, donde confluyen los elementos del antes y después de PLASTIC WOODS; un temazo de sobresaliente.
Uno de los discos de este 2026, sin duda.





