Por Rafa González

OLISKULL es una promotora musical enfocada en el rock y el metal. Fue fundada en noviembre de 2021 con el fin de revitalizar la escena sevillana, tan oxidada después de la pandemia del Covid 19. Hoy hablamos con Alejandro Baglioni Gonzales, encargado de producción y logística.
Metal Korner: Muy buenas Alex, ¿cómo surgió la idea de montar Oliskull? Porque tú ya te dedicabas previamente a la organización de eventos, ¿no?
Oliskull: Antes que nada, quiero dar las gracias tanto a Rafa como a Metal Korner por contar conmigo para esta entrevista. Que la paz sea siempre con vosotros.
Pues la idea de montar Oliskull surgió de una mezcla de necesidad y pasión. Después de la pandemia, la escena del rock y del metal en Sevilla quedó muy tocada: había menos eventos, menos movimiento, muchos grupos sin espacios donde tocar y un público con ganas, pero sin oferta. Yo ya llevaba tiempo trabajando en la organización de eventos y en el mundo del espectáculo, pero fue cuando Antonio, nuestro jefe financiero y Olivia, la directora y cabeza de Oliskull, me propusieron crear un proyecto, Oliskull.
Entre los tres pensamos que, si nadie estaba dando un paso adelante para reactivar la escena, tenía sentido intentarlo nosotros mismos. Así nació Oliskull, como una forma de devolverle vida a Sevilla, de crear un espacio para las bandas locales y también para atraer propuestas de fuera de diferentes estilos. Desde entonces hemos trabajado muchísimo y el equipo ha crecido con dos personas que se han vuelto indispensables y queridas para nuestra familia: Daniel, que se encarga de toda la parte de promoción digital, y Eri, nuestro jefe técnico, que es el eje vertebrador de la realización optima de nuestros eventos. Por mi parte, yo desempeño el rol de técnico de producción y también realizo labores de stage manager, asegurándome de que todo funcione en el escenario y de que cada concierto salga con la calidad y profesionalidad que queremos ofrecer.
MK: En la página web, en el apartado de «eventos pasados», figura VÁNDALUS como vuestro primer show organizado (marzo de 2022). ¿Cuántos conciertos van desde entonces y en qué localidades?
Oliskull: Actualmente tenemos mas de 50 eventos en Sevilla y en otras localidades de España.
MK: Según he visto, aparte de en Sevilla habéis organizado cosas en Málaga y Granada. ¿Hay visos de ampliaros territorialmente aún más?
Oliskull: Actualmente, solo realizamos colaboraciones puntuales a la hora de organizar conciertos con ciertos artistas a los que les llevamos las giras. Pero, conciertos organizados de forma absoluta por nosotros, nos limitamos a la zona de Andalucía. Si alguna vez nos expandimos será en un plan muy a futuro aún.
MK: Se ve que contratáis bandas tanto internacionales como nacionales, de canciones propias como de versiones, de metal extremo como de rock muy suave… ¿Qué tipo de conciertos son más rentables a nivel económico?
Oliskull: Actualmente, hemos observado que los eventos formados únicamente por bandas locales están sufriendo una caída muy notable en cuanto a audiencia, sobre todo en comparación con los conciertos de bandas internacionales de primer nivel. Por eso, la propuesta que estamos trabajando desde Oliskull consiste en equilibrar ambos mundos: organizamos eventos con bandas internacionales y nacionales potentes, pero siempre acompañadas por grupos locales de Sevilla o de la ciudad donde toquemos. Esta fórmula es la que más estamos repitiendo porque, a día de hoy, es la más sostenible y rentable, tanto para nosotros como para las propias bandas y para la escena en general. Además, intentamos dar siempre visibilidad a proyectos underground y emergentes, ofreciéndoles un espacio profesional y digno, donde reine el respeto y puedan darse a conocer de verdad.
MK: ¿Cómo ves el pasado, presente y futuro de la escena metalera sevillana? ¿Ha cambiado algo, vamos a mejor, a peor…? Cuéntanos tus impresiones generales al respecto.
Oliskull: La escena metalera sevillana…, el pasado siempre lo recordamos con cariño porque fueron años de mucha ilusión, salas llenas y bandas peleando sin miedo. Pero también hubo precariedad, falta de apoyo real y muchas oportunidades que nunca llegaron a cuajar. Era bonito, sí, pero también frágil, pues duro poco, debido a la saturación de oferta de grupos musicales y el público… Empezó a reducirse.
El presente es raro: estamos viviendo un momento complicado a nivel económico, la inflación, menos inversión y un público que tiene que pensarse cada entrada dos veces. Se crea el evento del fin de semana que aglomera la gran mayoría de público y el resto sobrevive de las sobras. Pero, al mismo tiempo, veo más profesionalidad que nunca. Las bandas trabajan mejor, los técnicos están más preparados, los promotores se dejan la piel. Hay menos recursos, pero más compromiso.
MK: ¿No te parece raro que en una ciudad tan grande como es Sevilla no haya ningún bar metalero como tal?
Oliskull: Me resulta extraño, pero lo cierto es que en Sevilla no ha habido un apoyo constante hacia este tipo de bares. Se ha intentado varias veces, con diferentes locales, y todos acabaron cerrando por la misma razón: no existía una masa crítica de parroquianos que permitiera sostenerlos. A día de hoy, la ciudad no cuenta con la estabilidad real de público metalero necesaria para que un bar de este estilo pueda sobrevivir.
MK: Lo pregunto sobre todo porque luego te vas a poblaciones muchísimo más pequeñas, como El Puerto de Santa María, de donde soy yo, y sí que hay bar heavy. Sin embargo, en toda la provincia de Cádiz (que yo sepa) solo se realiza algún que otro concierto de metal más bien comercialillo en Jerez de la Frontera. ¿Le encuentras alguna explicación a todo esto?
Oliskull: La oferta de ocio en Sevilla es muy variada. Hay múltiples salas que cada fin de semana programan propuestas muy distintas dentro del rock y del metal. Existen bares como el Orpheus Rock, en Mairena, que reúne a un público diverso del Aljarafe que puede estar interesado en estos estilos. También El Mutante concentra bastante gente cada fin de semana, y podría mencionar otros como El Dragón Verde o el club motero de los Jaguars. Sin embargo, ninguno de ellos es realmente un bar metalero como tal; son espacios eclécticos que basan su éxito precisamente en atraer a gente de distintos estilos o amantes del “rock” en general. Los bares heavys como tal, aquí en Sevilla, casi han desaparecido: los que se han ubicado en el centro han sufrido denuncias de vecinos, y los que se abren en las afueras no logran suficiente afluencia. Aún recuerdo el Giles y su famoso “chupito charco de Mordor”, un bar magnífico donde sonaba metal extremo en plena Alameda. La primera vez que entré tenían puesto SUMMONING – Khazad Dûm, y para mí fue un momento casi místico. También echo de menos la antigua Lokophenia en Sevilla Este.
En cambio, en Cádiz noto que, al haber menos oferta de eventos, la gente acude más a los pocos espacios dedicados a ello, ya sea como punto de encuentro, como lugar seguro o simplemente por costumbre. Ojalá Sevilla tuviera un bar como el Rainbow de Granada. Me haría muy feliz… y probablemente pasaría allí muchísimo tiempo.

MK: Bueno, pues muchísimas gracias a ti y a tus compañeros por mantener la llama del metal underground viva en una ciudad tan tradicionalista como es Sevilla. ¿Hay alguna noticia que quieras aprovechar para enunciar aquí?
Oliskull: Gracias a ti, de nuevo, por la oportunidad de estar aquí y, sobre todo, por querer dar visibilidad al trabajo que realizamos.
Ahora mismo estamos ultimando los detalles de nuestro último evento del año: nuestro festival The Root of all evil. Esta edición es especial, y hemos reunido una selección de bandas internacionales y nacionales, contando además con el apoyo imprescindible de un cabeza de cartel como SINISTER. Tampoco olvidamos nuestra raíz: seguimos apostando por lo local con la presencia de MITO CONVULSIVO, que para nosotros representan a la perfección el futuro y la herencia de la escena sevillana.
Y el año que viene… será un reto enorme. Queremos subir un peldaño más, traer propuestas aún más potentes a nuestra ciudad y continuar apoyando a las bandas locales con toda la fuerza que podamos.





