Crónica por Juan Ángel Martos
Fotografías por Bea Lawless
Fotografías de LIMP BIZKIT por Sebastián Flores
Para muchos este era el mejor día del festival, un cartel de lujo y sobre todo la presencia en el de LIMP BIZKIT, por primera vez en Viveiro y una de las bandas más demandadas año tras año, pero no venían solos ya que dos de las bandas más queridas por los asistentes como son BLEED FOR WITHIN y TRIVIUM también dejaron dos directos para el recuerdo. Uno de los mejores días de los últimos años.
Pero hay más, mucho más, porque el día nos deparaba también dos sorpresas locales, las actuaciones de NUKORE y NOT YET.
NUKORE dejaron unas grandes sensaciones en todos los asistentes a primera hora y éramos muchos. Su rap core mezclado con nu metal y su saber estar sobre las tablas, pues ya llevan varios años en la escena, dejaron claro que la escena local y las bandas underground aún tienen mucho que decir.
Temazos como Shame On The Dog, Pharmacia o Shame dejaron pasos a himnos como Hunger Games o Pay & Obey, dos de mis cortes preferidos, mucho más directos y agresivos que en los videoclips, donde la melodía instrumental se quedaba en un segundo plano, pero ganaban en potencia. Hay mucha escena y hay que cuidarla.
NOT YET jugaban en casa y entre el público se notó, pero a su vez dejaron muy buenas sensaciones con su pop punk con tintes emo y post core.
Entre sus temas ya conocidos como Versus o Headache, nos dejaron varios temas nuevos que estrenaron en directo y que tal como nos han enseñado en su último single Eclipse, siguen el camino marcado, pero con un sonido más maduro donde el rock alternativo, el punk y el postcore entran en escena. Muy buena pinta y con un directo más que correcto para ir subiendo las revoluciones del día.
Revoluciones que continuaban con NEVERTEL, banda que personalmente desconocía, pero están creciendo mucho en la escena alternativa americana, de donde proceden. Hacen una mezcla entre el nu metal , con beatdown y tintes electrónicos. Parecía que el día se encaminara hacia Bizkit, pues había varias bandas del estilo.
Con temas como Break The Silence, Criminal o Everything In My Mind, dejaban claro a que venían. Con un fondo en azul con su nombre, dejaron muy buena impresión en un Main Stage que a primera hora y a pesar de no ser tan conocidos ya contaba con un gran aforo.
Y es que era un día para los que ya vamos para veteranos de recuerdo, de nostalgia, de escuchar canciones que han marcado tu infancia, como el directo que dieron THE RASMUS, por primera vez en el festival y con el que todo el mundo gozó, más si cabe cuando su último tema fue el mítico In The Shadows.

Pero el resto del concierto demostró que tienen muchas tablas y no se dejaron ni un corte atrás, Rest In Pieces creo una sonrisa en los asistentes con su enérgico y melancólico rock con tintes góticos. Y es que Lauri Ylönen esta perfecto en cuanto a voces se refiere y la incorporación de Emilia Suhonen en la guitarra, le aporta frescura sobre las tablas pues no para de moverse y de animar en todo momento.
Immortal, First Day Of My Life o In My Life, pusieron toda la carne en el asador y nos hicieron revivir música de antaño que está más viva que nunca y que a buen seguro muchos de los asistentes más jóvenes los acaban de descubrir.
Tras ver medio concierto de los portugueses OKKULTIST, banda liderada por la vocalista Beatriz Mariano y Leander Sandmeier en la guitarra, miembros fundadores, que desplegaron su death metal ante un Ritual con mucha gente, era hora de reponer fuerza porque a partir de ahora sería un no parar.
BLEED FOR WITHIN salió a un Main Stage abarrotado a devorar el Resurrection Fest, dando uno de los mejores conciertos de este año. Y es que los escoceses no fallan, son muy queridos aquí y a ellos les encanta Viveiro y lo dieron todo, con un show espectacular de energía, fuegos y melodías metalcore que ya son himnos del festival.

Zenith abrió como una apisonadora, con un Scott Kennedy en plena forma durante todo el concierto dándolo todo durante la hora que duró. Las proyecciones y una especie de llamas doradas al lado de la batería rellenaban el escenario junto a Craig y Steven en las guitarras para lanzar Sovereign, Levitate o A Hope In Hell.
Himno tras himno dejaron claro porque están donde están, Dying Sun dejaba paso a God Complex, con un enorme Ali en la percusión y un Devin Provan en el bajo, el recinto estaba a sus pies y se notó la conexión público-banda desde la primera nota. Un señor bolazo.
Después de esto, solo tuvimos que girarnos para cambiar de aires radicalmente y dar la bienvenida a HULDER, banda de black/folk americano liderada por Hulder, principal artífice de todos los aspectos musicales y compositivos y Necreon al bajo y coros. Ya era hora de que hubiera algo de black metal con unos bosques de fondo como los que teníamos.
Elegantes, semblantes serios y ella cantando espectacular, aunque las voces limpias se perdían y se escuchaban muy bajo, no así los screams y guturales, por eso temas como la inicial A Beacon From Darkened Skies perdieron algún matiz, pero dejaron claro a lo que venían y fue remontando, no por la banda sino por el sonido. Hearken The End o Drie Raven recuperaron todo su esplendor, en un concierto menos abundante de gente pero que las miles de personas que estábamos allí lo disfrutamos al 100%.
Y es que esto era un no parar, TRIVIUM saltaban a escena y se notaba que había muchas ganas de ellos desde el inicio, Pull Harder On The String Of Your Martyr y Strife, desataron de nuevo la locura, en otros de esos directos que sonaron perfectos comandados por el incombustible Matt Heafy, en la guitarra y voz, así como Corey en la otra guitarra y coros y Paolo Gregoletto al bajo.

Un repaso por sus grandes temas como Like Light To The Flies o Silence In The Snow, Down From The Sky o Catastrophist…, hicieron gozar a un Main Stage abarrotado, con fuego, una figura hinchable, con el buen hacer sobre las tablas… Unos TRIVIUM inconmensurables y perfectos.


Antes del plato fuerte del día, los portugueses GAEREA presentaban su nuevo álbum Loss en Resurrection Fest, su mayor concierto hasta la fecha según comentaron ellos y dieron las gracias a todos los asistentes.
Ellos hacen más que un concierto, su apuesta anónima, su teatralidad, la inclusión en la banda de una mujer que eleva aún más la calidad de la banda apoyando en las nuevas voces que han incluido y ese tinte modernista que han dado a su último trabajo hacen que sea un concierto especial.
Era mi cuarta vez que los veía y pese a las ganas que tenía y con el tremendo arranque con LBRNTH, Nomad y Phoenix, los problemas técnicos en las cinco primeras canciones hicieron que no se pudo disfrutar como se debía, pues las guitarras durante las dos primeras canciones casi eran imperceptibles, solo se escuchaba bajo y batería, batería que los platos nunca llegaron a salir afuera del escenario.

Una pena que una de las bandas más interesantes de los últimos años tuviera el peor sonido del Ritual Stage, lo que no me explico es como se tarda casi 5 temas en solucionarlo. Y hasta Hellbound y Ciclone no sonaron como ellos deben sonar. De hecho, en los dos primeros temas la guitarrista se iba a la mesa de mezclas o desaparecía detrás del escenario visiblemente mosqueada con el sonido. Ojalá vuelvan un año al Main Stage, porque lo merecen y un concierto que me dejó a medias porque tienen una calidad enorme.
Aun así, terminaron muy arriba y con un público encandilado, Hope Shattered, Unknow y Winted Flower pusieron una guinda en un pastel que comenzó amargo, y pudieron salvar su actuación.
Llego el momento de vivir un momento histórico, de viajar a principios de los años 2000 y recuperar esa energía nu metal, esos break, esos pases de rap con pantalones anchos y gorras americanas que todos en nuestra adolescencia hemos imitado, LIMP BIZKIT saltaban a escena y rompieron Viveiro.

Y eso que personalmente, el concierto se me hizo un poco pesado por las continuas interrupciones de Fred Durst para hablar, prácticamente tocaban dos temas y hablaban, dos temas y hablaban y me rompen la energía y dinámica del directo, pero bueno ese es mi punto de vista.
Por lo demás un concierto redondo y de los más salvajes que se han vivido en el festival, pues eran miles y miles de personas saltando y gozando con Hot Dogs o Break Stuff, tocada dos veces y doble locura con multitud de pogos y circle pits coreados por un recinto sold out.

Las pantallas se convirtieron en un karaoke que iban poniendo las letras de cada una de las canciones, para aumentar aún más la fiesta, con un Wes Borland espectacular que acaparaba todas las miradas con su particular outfit. Sonaron Livin’ It Up, My Way o Eat You Alive.
Se notaba que Fred no se esperaba este recibimiento, sino habría venido mucho antes a Viveiro, estaba encantado de estar aquí e interactuaba con el público en todo momento, subió a un chaval de 18 años que era su cumpleaños, saludaba y bromeaba con las primeras filas leyendo sus carteles.

Nookie puso la guinda y Full Nelson puso el punto anecdótico, ya que subieron a una fan al escenario a cantar con ellos el tema y acabo vomitando en las tablas frente a Fred que le preguntaba ¿anymore?, los nervios, la bebida, el calor…un cumulo de cosas, que vitoreado por todos los asistentes continuo y estuvo con ellos en las tablas cantando la canción, un momento que no se le va a olvidar nunca.
Y si aún faltaba más, Take A Look Around y una segunda vuelta a Break Stuff, hizo entrar en los americanos en la historia del Resurrection Fest, como otro de esos conciertos inolvidables.

Mi cierre de la noche lo puso CAVALERA CONSPIRANCY que también me sorprendió, pues era una de las pocas oportunidades de ver a Max e Igor Cavalera tocar el que para mí es su mejor álbum al completo, Chaos A.D., y dieron un señor bolazo, con un Max Cavalera muy delgado y recuperado de su enfermedad, pero en plena forma para tocar y cantar, ha rejuvenecido.
De hecho, también toca el bajo el hijo de Max, Igor Cavalera Jr. y Travis Stone es una apisonadora en la guitarra sin parar de ni un momento de saltar, moverse y patear el escenario, un show de 10, escuchando canciones de 10, Territory, Refused/Resist, Propaganda, Biotech Is Godzilla, Kaiowas…
Y por si fuera poco los estadounidenses HOUSE OF PROTECTION pusieron el cierre a una de las mejores jornadas de los últimos años en un Chaos Stage que se les quedó pequeño para la fiesta que montaron tras haberse caído del cartel el anterior año por problemas logísticos.

Eran y son otros de los grandes, pidiendo a gritos un Main Stage que no dudo que vendrán de nuevo más pronto que tarde, porque lo suyo es adrenalina pura, un show repleto de energía como pocas veces he visto. El dueto formado por Stephen Harrison y Aric Impronta son incombustibles y transmiten toda su pasión a un publico desatado para crear una unión perfecta. Ritmos agiles, samples electrónicos, saltos y un punch que muchas bandas querrían para ellos.

Temazos como Learn To Forget, Afterlife, I Need More Than This o Fire crearon una fiesta como pocas veces se ha visto en Resurrection Fest, sin duda uno de los directos de esta edición.




